EQUO en el Día Mundial del Trabajo decente

Íñigo Aramendi, portavoz de EQUO Aragón

Los datos son abrumadores. Según la E.P.A. del segundo trimestre de 2014, más de 5,6 millones de personas están en situación de desempleo en el estado español y del orden de 1,3 millones de familias no dispone de miembros que aporten ingresos. Se estima que más de 200 millones de personas están en desempleo y casi 1.000 millones de personas trabajan con ingresos que no les permite superar el umbral de pobreza en todo el mundo.

Más allá de los datos y con toda seguridad, conocemos a personas cercanas sin trabajo o con un trabajo que no les permite vivir con unos estándares de dignidad. ¿Cómo es posible que ocurra esto? El trabajo no es una actividad más de las que desarrollamos las personas. Es la actividad que nos permite conseguir los ingresos necesarios para vivir.

Sin embargo, la crisis económica junto con las políticas desplegadas para combatirla han aumentado los índices de pobreza. Se afirma que los índices macroeconómicos están mejorando y que estamos saliendo de la crisis, pero la realidad es que no estamos mejor. ¿Acaso mejora la vida tener trabajo precario? Y los recortes en educación, sanidad o servicios sociales, ¿nos permiten vivir con unos mínimos de seguridad o dignidad?.

El 7 de octubre se reivindica en todo el mundo la necesidad de un trabajo decente, de un empleo realizado en condiciones laborales dignas y que permita un desarrollo digno de la persona. Sorprende que a estas alturas del siglo XXI no hayamos sido capaces de organizar el sistema productivo por y para las personas y que continuemos manteniendo un modelo en el que la persona no es más que un factor más del sistema productivo.

La importancia del empleo en nuestra sociedad hace que se vean con buenos ojos proyectos que se presentan como generadores de actividad económica y empleo (recordemos Gran Scala, EuroVegas y todo tipo de grandes superficies, por ejemplo) pero que no necesariamente van a mejorar la sociedad. Impulsar el trabajo decente implica, fundamentalmente, repensar el tipo de actividad económica que se genera y sus efectos en la sociedad, tanto desde una perspectiva laboral como ciudadana.

Desde la Ecología Política, EQUO propone un cambio de modelo productivo, no sólo en la actividad económica, sino también en el significado del trabajo en la sociedad. Un modelo basado, entre otras, en la implantación de la Renta Básica como derecho de ciudadanía, en el desarrollo de nuevos sectores productivos (eficiencia energética, rehabilitación de edificios, economía social, energías renovables, agricultura y ganadería ecológica...) y en el reparto del trabajo. Son iniciativas que requieren, sobre todo, de voluntad política.

Tenemos en nuestras manos la posibilidad de vivir un trabajo decente en un contexto social más digno y en un contexto medioambiental más saludable. Esta es la línea de acción de EQUO: el buen vivir de las personas. Hagámoslo real.

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