Rafael Alcázar Crevillén nuevo presidente de la Fundación Caja Inmaculada

Juan María Pemán y Rafael Alcázar

El patronato de la Fundación Caja Inmaculada ha nombrado a Rafael Alcázar Crevillén presidente de la institución en sustitución de Juan María Pemán, que pasará a desempeñar el cargo de director general. El relevo responde a la necesidad de adaptar la estructura organizativa de la Fundación a su nueva forma jurídica con el fin de dotarle del marco adecuado para una gestión eficiente y permite que el anterior presidente siga teniendo una dedicación muy intensa a la consolidación de la Fundación en la nueva etapa, en la que se abren retos muy importantes para la misma.

Con ello se culmina el proceso de transformación iniciado por la Caja a finales del año

pasado; un proceso que ha tenido sus hitos más recientes en la constitución del nuevo

Patronato realizada en el mes de mayo, la transformación en Fundación ordinaria de acuerdo con la Ley estatal de Cajas y fundaciones bancarias, y la aplicación de la Ley aragonesa de fundaciones bancarias aprobada por las Cortes de Aragón y publicada a mediados de julio.

Tras estos cambios, que han sido aprobados por unanimidad por el Patronato, Rafael Alcázar ostentará la más alta representación institucional, tal y como establecen los estatutos, mientras que Juan María Pemán, que ha liderado la transición de la Caja hacia la nueva forma jurídica de Fundación, asumirá plenamente las funciones de gestión y administración ordinaria de la institución. Asimismo, el nuevo director general seguirá ejerciendo la representación de la Fundación CAI en Ibercaja Banco, como vocal de su Consejo de Administración y de su Comisión Ejecutiva.

Luis Antonio Oro continuará siendo vicepresidente, y Miguel Caballú, secretario de la Fundación. Por su parte, María González mantendrá la misma posición institucional que ha venido teniendo hasta ahora como directora de la Obra Social y Cultural.

El nombramiento de Rafael Alcázar garantiza, tras un período de numerosos cambios institucionales, económicos y personales propiciados por la nueva legislación, la continuidad de las líneas estratégicas marcadas por el patronato de la Fundación CAI.

Una Fundación cuyo objetivo es crear, fomentar y sostener obras sociales que impulsen el desarrollo económico, social y cultural de Aragón, con especial dedicación a aquellas actividades y programas que favorezcan la asistencia e inclusión de personas vulnerables o en riesgo de exclusión.

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