Homenaje a Daniel Calasanz, el hortelano que amaba Huesca

Cuando se cumple el centenario de su nacimiento, la Fundación Daniel Calasanz ha querido rendir homenaje a su alma mater con una exposición sobre su persona. Documentos, fotografías y utensilios de la huerta se han recopilado para dar a conocer a este oscense de gran raigambre que se dedicó en cuerpo y alma a su gran pasión, la huerta. Y no sólo la sabiduría de los cultivos, Daniel Calasanz estuvo presente en un gran abanico de tradiciones oscenses que reflejan su espíritu inquieto y generoso. Todo ello queda reflejado en la exposición que puede verse en el Centro Cultural Ibercaja Villahermosa.

Las responsables del trabajo de investigación y de hacer realidad esta muestra son Sandra Araguás y Nereida Bergua, que recopilaron todos sus escritos. Quiso estudiar, pero la tradición familiar lo empujó a ocuparse de la huerta. La amó y trabajó para mejorar su trabajo.Es la quintaesencia de los hortelanos oscenses, profundamente religioso, autodidacta y con una sensatez innata que supo plasmar en sus escritos costumbristas, en sus coplas y en esas obras sobre la huerta oscense en las que refleja toda su profunda sabiduría hortelana.

Daniel Calasanz Abadía nació el 11 de octubre de 1914 en los extramuros de la ciudad, en plena huerta y en un lugar tan vinculado a la historia de Huesca como es la torre de Capuchinos, de la que su padre fue el encargado. Falleció en Huesca el día 7 de febrero de 2011. En su testamento dejó escrita su voluntad de que con sus bienes se constituyera una Fundación que tuviera por objeto el estudio y aplicación de cultivos ecológicos y la formación de personas para el desarrollo de esos cultivos. Hoy en día la que fue su huerta pertenece al Ayuntamiento y en ella se desarrollan talleres de formación para jóvenes.

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