Nuevo tramo abierto de la A-23. En 2015 se reactivarán otros dos

Autovía A 23 Huesca Jaca tramo de Nueno túnel

El compromiso era abrirlo en octubre y los plazos, por una vez, se han cumplido. Ana Pastor inauguraba este viernes el tramo de la A-23 entre Árguis y el Alto de Monrepós. Pero la Ministra de Fomento anunciaba en el acto que el Gobierno Central reactivará el próximo año otros dos tramos, Congosto del Isuela – Árguis, uno de los más complicados de la autovía, y Alto de Monrepós – Caldearenas. Será una inversión próxima a los 48 millones de euros.

La responsable de la cartera de Fomento anunciaba también que en la A-21 se impulsará el tramo Jaca Oeste – Santa Cilia, para lo que se cuenta con una partida de 6 millones de euros. Una obra, señalaba, “de las que se recuerdan siempre porque se licitó, se adjudicó y nunca se empezó”.

Luisa Fernanda Rudi por su parte destacaba la importancia de esta inauguración y de las obras que hay en marcha en la A-23 porque, señalaba, Aragón es el “pasillo de seguridad” para las comunicaciones terrestres.

Las obras de este nuevo tramo de autovía, “muy importante para Aragón” según la ministra, se licitaron en el año 2006, y tras muchos retrasos, 8 años después por fin es una realidad. Son 3’2 kilómetros que atraviesan un relieve complejo y de gran valor ambiental en los que se han invertido casi 79 millones de euros.

El primer kilómetro del trazado aprovecha la antigua carretera N-330 como calzada de subida del puerto en sentido Jaca. La calzada sentido Huesca es de nueva construcción. Ambas discurren en paralelo hasta el túnel con que cuenta cada sentido, también paralelos y de casi 1’5 kilómbros. A la salida de los túneles, la calzada cruza el Flúmen mediante un arco prefabricado de hormigón de 47 metros.

Esta puesta en marcha supone también la entrada en funcionamiento “oficial” del centro de control de túneles, en las cercanías del enlace de Árguis, que sustituye al existente en las proximidades y que controlará tanto los nuevos túneles, como los de la N260 en Petralba, Berroy y Campo.

Comentarios