El Elixir

Javier Bellosta

La noche del pasado día 19 -Santa Laura, para más datos- estuve viendo el Salvados, con Junqueras como artista invitado, y a lo largo del día siguiendo las informaciones del congreso de Podemos. Tanto Iglesias como Junqueras me parecen dos de los mejores charlatanes de España -pido perdón al Sr. Junqueras por incluirle en el “país veí”- vendiendo el elixir que no solo alivia sino que cura la frustración que para sus seguidores supone la situación actual. Tanto uno como otro prometen unos estados idílicos tras su victoria sobre las perversas fuentes del mal: Madrid y la casta.

Van con su carromato por las cadenas de radio y televisión ofreciendo su bálsamo de Fierabrás que curará todas las cuitas y enfermedades provocadas por la perversa gestión de los malvados. La composición del elixir es secreta pero eso poco importa a sus compradores que tienen fe en el remedio. Fe es creer en lo que no se ve.

No solo los charlatanes y los chamanes se han aprovechado de la necesidad, de la frustración y de la ignorancia. Estas han sido las semillas de las que han germinado las tiranías tanto políticas como religiosas. También han sido semilla de revolución la ineficacia, la corrupción y el despotismo y nepotismo de los gobernantes. Estamos bien servidos de asuntos que derivan de estas “virtudes”: Gürtel, EREs andaluces, gestión de cajas de ahorro... y unos cuantitos más.

La frustración y desesperanza de un considerable número de españoles -no sólo de españoles- es evidente y motivada. Entre ellos me encuentro yo. Creo que las instituciones políticas y sindicales se han profesionalizado y se han atiborrado de trepas y palmeros que han fagotizado a muchas personas de valía y honradez aunque afortunadamente todavía queden algunos resistentes. La solución a este mal sería tan sencilla como limitar la permanencia en los cargos de poder político y sindical. Que los ocupen personas que salen de la sociedad civil a la que deben servir y se reintegren en ella. ¿Cuántos de estos “profesionales” tendrían encaje en la colectividad laboral?

Rajoy no es un charlatán. Es un gestor más o menos discutido y discutible pero con escaso, por no decir nulo, carisma. No vende ningún elixir. No sé si podía haber hecho las cosas mejor, más rápidas, más eficientes y con mejores resultados. Desde luego ha conseguido frenar la caída de la economía -números cantan- con unos costes que para bastantes son inasumibles. Siempre habrá quien argumente en su defensa y quien razonadamente lo ataque. Casi todos, por no decir todos, los argumentos en favor de la gestión del PP se basan en la mala herencia recibida. Yo apoyo lo de la pésima herencia. Zapatero ha sido sin ninguna duda el peor presidente de la democracia. Y ganó dos elecciones. La segunda con toda clase de argucias para negar una crisis que ya era patente y evidente. Pero consiguió convencer al electorado y continuó con su objetivo, propio de un ignorante soberbio -como muchos de sus ministros (sustantivo que incluye todos los géneros, hasta el neutro)-, de pasar a la historia como el presidente promotor de la Segunda Transición. El estúpido se metió en toda clase de jardines y consiguió en parte sus objetivos: dejar un país al que ya no lo reconocía ni la madre que lo parió y dejar un PSOE, que más bien parecía una “pose”, al que tampoco reconocía ya ni la madre que lo parió. Pero para peor y en ambos casos.

Iglesias y Junqueras sí que tienen carisma y son buenos vendedores de su producto. Tan buenos que los que compran lo hacen sin saber muy bien lo que han comprado.

-Es que me lo han vendido tan bien..., que a la fuerza tiene que ser bueno.

El partido de Iglesias todavía no tocado poder institucional. El de Junqueras sí. En Salvados eché en falta esta pregunta: ¿Durante la pasada legislatura catalana en qué contribuyó ERC al bienestar y al progreso de los catalanes? Me hubiera gustado mucho escuchar la, sin ninguna duda, ingeniosa y hábil respuesta del Sr. Junqueras quien por cierto sigue tocando poder aunque de manera sibilina. Ha topado con otro estúpido maniático-compulsivo por pasar a la historia como el Gran Libertador y lo ha manejado a su antojo. Ahora intuye que la tontería está derivando en Mas tontería y está pensando en cómo quitárselo de encima.

El bálsamo de Fierabrás le produjo al hidalgo Don Quijote vómitos y sudores que aceptó como peaje para su curación. Al pobre Sancho que carecía de hidalguía le provocó, además de los vómitos y sudores, una vulgar -como él- cagalera que, en su vulgar opinión, no le sirvió sino para pasar un muy mal rato.

No tengo ninguna intención de comprar los elixires que me ofrecen Junqueras e Iglesias (aunque el de Junqueras no sé si por no ser catalán podría comprarlo). Estoy convencido de que en una persona vulgar como yo solo me producirían unas cagaleras. Y no me apetece cogerlas.

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