Mal mantenimiento y mala combustión, causas de los incendios provocados por chimeneas

Con la llegada del frío, llega también uno de los principales problemas en las comarcas pirenaicas, los incendios provocados por las chimeneas. Al largo período de frío, se añade que las construcciones, en la montaña, suelen contar con cubiertas de madera, con lo cual se dan las circunstancias propicias para sufrir un incendio que se puede evitar siguiendo unas pequeñas pautas.

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Rodrigo Olmo, jefe del parque de bomberos de Villanova, del SEISPC de la Comarca de la Ribagorza, apunta al mal mantenimiento y la mala combustión como principales causas de los incendios que se originan en las chimeneas. Además, la falta de aislamiento y separación e incluso, en algunos casos, la mala construcción.

Explicaba Olmo, que existe un vacío legal en cuanto a normativa que obligue a realizar un mantenimiento, sólo se recomienda realizar una actuación preventiva. En cualquier caso, señalaba, es clave realizar un deshollinado, de manera periódica, que, en función del uso, puede ser, una o dos veces al año, o cada tres o cuatro años si la chimenea se usa de forma esporádica.

Realizar este mantenimiento, con una empresa cualificada para ello, redundará en una menor probabilidad de incendios e intoxicaciones, ahorrar, alargar la vida de la instalación y respetar el medio ambiente.

Se recomienda también no usar maderas blandas, como abeto, chopo o pino, y si otras como roble o fresno que generan menos residuos y son de combustión más lenta. Además, cualquier elemento susceptible de arder debe encontrarse como mínimo a 50 cms de la fuente de calor. Otras recomendaciones son apagar el fuego, cuando nos vamos a dormir, usar salva chispas y chapas para evitar que caigan ascuas sobre el suelo y no quemar ni plásticos ni cartones.

En el caso de usar estufas o braseros es preciso también hacer un buen mantenimiento para asegurar, entre otras cuestiones, una buena combustión.

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