La CHE estima en 23 millones la expropiación de las dos urbanizaciones de Yesa

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha autorizado la salida a información pública de la adenda al proyecto de recrecimiento del embalse de Yesa, donde ya se está levantando el nuevo cuerpo de presa. En ella se define la nueva zona de seguridad de la obra e incluye la expropiación de las urbanizaciones Mirador de Yesa y Lasaitasuna, ubicadas en la ladera derecha, por una primera estimación de 23 millones de euros.

Así lo apuntaba el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Xavier de Pedro, en la visita este miércoles de miembros de la Comisión de Fomento del Parlamento de Navarra a las obras. A ellos les ha hecho entrega de un informe con los últimos datos de los elementos de control de la ladera y ha asegurado que se mantienen las garantías de seguridad y estabilidad. De Pedro ha insistido en desligar el reciente derrumbe de un talud, de las obras de la presa y de la estabilidad de la ladera derecha. El informe está disponible en la web del organismo: www.chebro.es.

En relación al derrumbe del talud, De Pedro aseguraba que se trata de una “afección local y superficial en el terreno, de un volumen aproximado de 30.000 m³ y que no afecta a la seguridad de la obra”. El informe mencionado apunta que las grietas aparecidas en las bermas 4 y 5 de la ladera derecha son fruto de pequeños movimientos locales, como el derrumbe del talud. Añaden que “no ha influido en las condiciones de estabilidad global de la ladera” y que los últimos datos “siguen manteniendo que gran parte de la ladera no tiene movimiento y los puntos donde se detecta se considera extremadamente lento”.

Desde la Confederación apuntan que, tras una observación del comportamiento de estas grietas, se ha concluido que no condicionan en ninguna forma la estabilidad de la ladera, pero se procederá a su eliminación para que no puedan ser una vía de filtración de agua. En el informe se incluyen planos de control del movimiento, con todos los datos de inclinómetros y puntos de control topográfico, que concluye que “no existe movimiento significativo en gran parte de la ladera y que en los puntos en los que hay movimiento, este es, según las clasificaciones internacionales, extremadamente lento”.

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