Crefco califica de "tomadura de pelo" el resultado de la cumbre España-Francia

La Coordinadora por la Reapertura del Ferrocarril Canfranc-Olorón (Crefco) considera “más que decepcionante” el resultado de la última cumbre España-Francia.  Aseguran que “se ha perdido otra oportunidad de alcanzar el compromiso definitivo entre los Gobiernos centrales de estos dos países, imprescindible para que la recuperación del tráfico en el túnel ferroviario de Somport sea un hecho en 2020”, tal y como firmaron los Gobiernos de Aquitania y Aragón.  Una hoja de ruta a la que, “tanto Madrid como París, siguen haciendo oídos sordos”, según la coordinadora. 

En la única parte de la declaración conjunta que se alude al Canfranc, ambos Gobiernos “se congratulan por la celebración el pasado mes de julio de una reunión del grupo de trabajo cuatripartito sobre la reapertura”. Un comentario que desde Crefco consideran una “tomadura de pelo” porque “no se obtuvo avance alguno y fue convocada fuera de plazo, tras una primera intentona fallida por los errores cometidos en su preparación”.  

Desde la coordinadora aseguran que resulta “grotesco” que ambos Ejecutivos confirmen “su deseo de finalizar la fase de estudios actualmente en curso sobre la travesía ferroviaria central”, una infraestructura que, en el mejor de los casos, no estará en funcionamiento antes de 2050, que podría tener un coste final muy superior al de la reapertura del Canfranc y que necesitará transportar un volumen de mercancías tan elevado que, teniendo en cuenta los tránsitos transfronterizos actuales, despierta dudas sobre su viabilidad económica. 

Por otro lado, los miembros de la Crefco consideran que las obras de seguridad y circunvalación urbana en el eje que recorre el estrecho valle del Aspe, en el sur de Francia, “tampoco van a solucionar las necesidades logísticas aragonesas”. Aseguran que los 500 millones invertidos en los 50 kilómetros en funcionamiento de la autovía entre Huesca y Jaca (con tramos como el Arguís-alto de Monrepós con un coste por kilómetro que supera los 24 millones de euros), y los que quedan por invertir, “se van a demostrar inútiles para satisfacer las necesidades exportadoras de las empresas asentadas en Aragón”. 

Un dinero que, subrayan, debería haber sido invertido en la renovación de la línea férrea entre Huesca y Canfranc, “convenciendo con hechos a París de que acometa reabrir los últimos 32 kilómetros que quedarán, a principios de 2016, y que la reapertura sea una realidad”.