Entre el 3 y el 5% del suelo del Alto Aragón es óptimo para el cultivo de trufa

Se ha presentado un mapa de aptitud para el cultivo de la trufa negra en la provincia de Huesca. Se trata de un proyecto impulsado por la DPH y el Gobierno de Aragón en el que han participado investigadores del CITA (Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón). En base a una serie de parámetros, se ha estudiado el territorio para establecer las zonas en las que se puede cultivar este hongo con unas condiciones óptimas. El resultado establece entre un 3 y un 5% del suelo de la provincia, la mayoría ubicado en la zona del Prepirineo o los Somontanos.

El objetivo de este mapa es facilitar la toma de decisiones tanto a particulares como a instituciones. Se han tenido en cuenta diferentes variables como altitud, tipo de suelo o clima para establecer las mejores zonas.

La comunidad autónoma es una excelente productora de trufa negra, especialmente Teruel. De las 11.000 hectáreas de cultivo que hay en España, 7.000 están en Aragón. En la provincia de Huesca hay 1.300 hectáreas. Es un cultivo relativamente reciente pero que se está incrementando.

La Diputación Provincial de Huesca tiene en la trufa negra una de sus mayores apuestas. Este año ha invertido 450.000 euros en ayudas directas y otros 150.000 en el Centro de Investigación de Truficultura de Graus.

Una plantación típica de trufa se sitúa en el Somontano de los Pirineos o en el Sistema Ibérico, tiene una altitud entre 800 y 1200 metros, clima mediterráneo, temperaturas medias anuales de 10 a 14 grados y una precipitación anual de 400-800 mm con tormentas de verano.

Los suelos deben ser permeables y muy bien aireados, pedregosos y con un PH de 7.5-8.5 y “calcio intercambiable”. Las parcelas suelen ser pequeñas y difíciles de mecanizar. El uso del terreno previo suele ser agrícola y pocas veces forestal.