Cien años después de la Ley de 1915, queda mucho por hacer en el regadío altoaragonés

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Riegos del Alto Aragón clausuraba este miércoles 20 meses de actos para homenajear el centenario de la Ley de 7 de enero de 1915. Una ley que supuso un cambio histórico a nivel nacional en la forma de gestionar los bienes naturales como el agua o las tierras de regadío y que además fue impulsada por un altoaragonés como Joaquín Costa.

Para el presidente de Riegos del Alto Aragón, César Trillo, todavía queda mucho por hacer y lo peor es que gran parte de ello no llegará a ver la luz. En 1915 se aprobó la transformación de 300.000 hectáreas para regar Monegros, Somontano y Sobrarbe, 100 años después solo se han reformado 135.000 y ha habido, según Trillo, “demasiados incumplimientos” durante este tiempo.

El presidente apunta que de 1915 a 1940 hubiera sido más fácil toda esta transformación y que, ahora, con trabajo y a largo plazo, solo se llegará a la modernización de 170.000 hectáreas.

Para alcanzar esta cifra, hay varios proyectos en marcha o que deben iniciarse, como las balsas de Almudévar, la redacción de Biscarrués y Valcuerna. Recuerda Trillo que los regantes no piden el agua para bebérsela, sino para producir alimentos.

Otro objetivo que se marcan en Riegos del Alto Aragón para los próximos 100 años es, además de todas estas transformaciones, que los productos que se hacen en nuestra zona no se vayan fuera, sino que se comercialicen en la provincia.

El acto tenía como invitados destacados a tres expresidentes de la comunidad, Marcelino Iglesias, Santiago Lanzuela y Juan Antonio Bolea Foradada. Todos destacaban la importancia de una ley que ha permitido transformar y desarrollar el territorio y ha conseguido asentar población en el medio rural, especialmente en la zona centro y sur de la provincia.

Todo sin olvidar los proyectos que se han quedado por el camino, y lamentaban la lentitud en el desarrollo de algunos de los puntos de la ley. “Habría que haber avanzado más, especialmente en los últimos 25 años”, aseguraba Santiago Lanzuela.

Bolea Foradada iba más allá y reflexionaba sobre los cambios que pueden surgir con el nuevo panorama político y la posibilidad de que Cataluña sea independiente. Se preguntaba qué pasaría entonces con la gestión del agua del Ebro y con la Confederación Hidrográfica.

Los tres apostaban por seguir trabajando y luchando por los intereses de Aragón pese a las dificultades que pueda haber en un futuro para desarrollar esta ley. Iglesias destacaba la importancia de los regadíos para mantener población en el medio rural.

Tras estas intervenciones, llegaba el cierre del acto, con la entrega de placas a los expresidentes por su trabajo durante los años que estuvieron al frente del ejecutivo autónomo a favor de los regantes y las intervenciones de Federico Ramos, Secretario de Estado de Medio Ambiente, Luisa Fernanda Rudi, presidenta del Gobierno de Aragón, y César Trillo, presidente de Riegos del Alto Aragón.

Ramos hablaba de la importancia de la ley para el desarrollo del territorio, destacaba la apuesta que se ha hecho en esta legislatura por los proyectos pendientes, y aseguraba que su prioridad es seguir trabajando para avanzar en las obras de regulación de Biscarrués y Almudévar. Hablaba de la eficiencia en el consumo y el diálogo como retos futuros.

Por su parte, la presidenta de Aragón, aseguraba que esta ley impulsó nuevos modelos de gestión del agua y agradecía a cuantos han hecho posible la historia de Riegos del Alto Aragón. Hablaba del regadío como un elemento clave en la reordenación del territorio ya que contribuye a paliar la crisis demográfica. Reiteraba su compromiso con el Pacto del Agua y aseguraba que es necesario conjugar los intereses del llano y la montaña.

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