La propiedad de la Cartuja pide a DPH que la adquiera

La familia propietaria de la Cartuja de Nuestra Señora de Las Fuentes, en Sariñena, da por cerradas las negociaciones con el Gobierno de Aragón para que la adquiera, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo. Consideran, apoyados por expertos, que el monasterio está entrando en una situación límite y por ello recurren al amparo de la DPH, que ya mostró hace un mes su preocupación y sensibilidad con respecto a esta situación.

La propiedad asegura que la actual administración de la DGA les ha “ninguneado” y que no se ha puesto en contacto con ellos para buscar una solución. “Nos ha dado la espalda desde diciembre de 2011 con informes y resoluciones increíbles”, aseguran. Hablan de abandono a su suerte y desinterés. El pasado 30 de diciembre rechazaron varias enmiendas a los presupuestos generales para que se hicieran con la Cartuja, para ellos significa “la gota que colma el vaso”.

Además están preocupados por la situación de deterioro que presenta la estructura. Aseguran que es muy delicada y que necesita de forma inmediata una intervención para que el edificio y las pinturas de Fray Manuel Bayeu “no padezcan pérdidas irreparables y la restauración se encarezca todavía más”. Dicen que los costes del mantenimiento no los pueden asumir, como se venía haciendo hasta 2011.

Próximamente van a solicitar una reunión con el presidente de la Diputación Provincial de Huesca, Antonio Cosculluela, con carácter de urgencia, para exponer y en definitiva proponer que pase a ser propiedad de la institución provincial. Para ello, pondrán sobre la mesa más documentación elaborada por expertos sobre el rápido deterioro que está sufriendo el cenobio.

Recientemente se reunían en las Cortes de Aragón, para ver qué solución se le podía dar a la Cartuja, Alberto Borrás, como representante de la propiedad, José Ignacio Calvo, historiador de arte, Lorena Canales, diputada autonómica socialista, Armando Borraz, alcalde de Lanaja y diputado provincial, además de Alberto Lasheras, miembro de la Plataforma Salvemos La Cartuja. Y es que la propiedad ha intensificado los contactos con colectivos y agentes del territorio en busca de soluciones.

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