Hace falta moral y muchos "Morales", Panticosa

Ondas Blancas y A vivir Huesca han estado en el fin de semana, con su estudio móvil, en Panticosa, para analizar el presente y futuro del turismo de esta localidad y su zona de influencia.

Como explica en sus escritos Juan José Guillen, en los últimos cincuenta años y después de varios siglos viviendo de ella, la mayoría de la población ha ido abandonado la agricultura y ganadería, dedicándose mayoritariamente al turismo y sus servicios.

De las 425 casas con que contaba todo el Valle de Tena en el año 1950 más de un 70 por ciento vivía exclusivamente del sector primario. En el año 2005 no quedaban más de una veintena de casas que se dedicaran, totalmente o en parte, a esta actividad. El resto se fue sumando al sector del turismo y servicios. De lo que Panticosa no se ha apeado ha sido de su mimado y conservado "panticuto" que cuenta incluso desde ahora con diccionario propio.

Volviendo a la nieve, como hemos ido narrando desde Candanchú que nació en torno a 1928, o Astún y Cerler que lo hicieron en los 70 o Formigal en los 60 , en cada una de ellas siempre ha habido unos “padres” que fueron sus particulares visionarios y que las pusieron en marcha.

La estación de esquí de Panticosa entró en funcionamiento en el año 1.970. Sin embargo, los estudios previos al proyecto se iniciaron en los años 60 de la mano de algunos vecinos de la localidad y de un grupo de gente de Zaragoza asidua a Panticosa.

Los impulsores, entre los que se encontraban Mariano Bayarte, Vicente Montero, José Luis Uriz, Dámaso Lapuente, Antonio Navarro, Luis Guillén, Juan Miguel de Lope y Mariano García, decidieron buscar una alternativa a la dura situación económica que la ganadería y la agricultura dejaban en aquellos años.

Pero además de ellos, además de estos “pioneros”, hay una legión de personas con nombres y apellidos que lo han dado todo por estos proyectos durante estos años. En su ADN llevan impreso el nombre de sus pueblos o empresas por encima de quién sea el accionista, el director, o el político de turno que mande. Por sus venas, -conozco unos cuantos- corre la vida panticuta que bombea un corazón que late por y para su pueblo.

Cada vez que voy a Panticosa, desde hace más de 30 años, hablo con ellos,por ejemplo , con los dos hermanos, Manolo y Roberto Morales.

Cuando me voy siempre pienso lo mismo: "hay que tener mucha moral, mucha ilusión, mucho cariño... para dar todo lo que han dado por su pueblo y la estación de esquí”. Son los grandes héroes anónimos a los que de vez en cuando hay que poner nombres y apellidos. Para ellos es algo más que un trabajo, es su nieve y su vida. No lo han tenido nada fácil, pero ellos siempre han creído en su Telesilla Santa Cruz, Petrosos, Fobas, Sabocos, P Mandilar, Telecabina y ahora en su Estrimal.

Panticosa durante su historia ha tenido momentos brillantes y momentos muy duros. En lo económico, han sido más los duros que los positivos y, casi siempre, planeando “Panticosa se va a cerrar”. La moral de los Morales es como el Puente de Caldarés, siempre esta ahí.

Que no nos falten nunca.

JOSE LUIS RODRIGO

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