El alcalde de Fraga reivindica la necesidad de poner a dieta a la administración

El alcalde de Fraga y diputado provincial Santiago Escándil ha reivindicado en la Convención Nacional del Partido Popular la necesidad de someter a dieta a la Administración Pública: “Se ha hecho mucho, pero todavía queda más por hacer”, ha indicado el primer edil fragatino. Escándil gobierna en Fraga desde 2011 y el Ayuntamiento de la Ciudad –de 15.000 habitantes- tiene cerca de 200 empleados: “A mí me parece una cifra excesiva. Que una Administración destine de media el 50% de su Presupuesto a pagar nóminas y que los Ayuntamientos sean en muchas localidades el principal empleador, no es el mejor escenario. Las cosas se pueden hacer de otra manera y en eso estamos nosotros, pero no es sencillo, porque somos a menudo –nosotros también- prisioneros de determinados relatos que no ayudan”.

En Fraga, el Ayuntamiento gestiona servicios como el suministro de agua y el saneamiento o la limpieza urbana de la mano de empresas privadas especialistas en ambos sectores. Con estas decisiones, el Ayuntamiento que preside Santiago Escándil desde 2011 ha conseguido atender mejor al ciudadano y modernizar las infraestructuras y los medios técnicos con los que se prestan ambos servicios sin tener que realizar inversiones con fondos propios: “Yo creo que es el camino. La red de suministro de agua estaba obsoleta y durante este mandato la hemos puesto al día. La empresa adjudicataria ha invertido más de cinco millones de euros y el resultado es un mejor servicio, agua de boca de más calidad y una garantía de suministro que no teníamos”.

El buen resultado de esta externalización decidió a Escándil y su equipo a aplicar el mismo sistema –la colaboración público-privada- para solucionar otro de los problemas históricos de la Ciudad: la limpieza urbana: “El servicio se ha externalizado este año. Hemos podido renovar medios técnicos, nadie ha perdido su empleo y los resultados empiezan a notarse. La semana pasada, incluso la oposición, admitía que las principales calles de Fraga están más limpias.

Ellos siguen son sus discusiones filosóficas y llaman privatización a la externalización, pero los resultados están ahí y hasta ellos mismos lo admiten”. Ante procesos de externalización de servicios, considera Escándil, es imprescindible ganar también la batalla de las palabras: “Nuestros adversarios parten de prejuicios interesados y nosotros tenemos que contar las cosas como son. Las palabras importan: externalizar no es privatizar; las prebendas no son derechos inalienables y los ajustes no son recortes. Los resultados están ahí: el tren había descarrillado pero nosotros lo hemos vuelto a poner en la vía y ahora está en marcha de nuevo. Lo que hay que hacer ahora es contarlo”.

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