Sacan la Dolorosa a la calle para comprobar que cabe por el posible recorrido de la procesión

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Una docena de miembros de la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz recorría a las 8 de la mañana de este domingo, junto con el paso de la Dolorosa, varias calles del Casco Antiguo de Huesca, por donde se prevé que discurriría la procesión del Viernes Santo, en el caso de que no finalicen las obras de peatonalización del Coso Alto. Se trataba de comprobar con qué problemas se encontrarían, porque principalmente preocupan el arco de la calle Azara y la calle Sancho Abarca, ya que los pasos tienen medidas, tanto de altura como de anchura, muy dispares.

En ese nuevo recorrido, sólo para este año, la procesión subiría hasta la Catedral, pero al bajar a la plaza de Lizana, debería girar hacia la calle Sancho Abarca. Esta calle presenta numerosos problemas, por lo que ya se sabe que hay unos cuantos pasos que deberían esperarla en la plaza de Arista, para sumarse a ella en el último tramo de la marcha. Pero para ello, deberían bajar por la costanilla de Azara, que tiene un peligroso arco.

Este domingo se medía ese arco bajo el que pasaban a la Dolorosa. Posteriormente, y con sumo cuidado, recorrían la calle Sancho Abarca en sentido contrario, comprobando que es una pequeña calle que tiene farolas, balcones, cables eléctricos, ramas y estrechamientos que dificultan el tránsito de numerosos pasos, y ante los que hay que maniobrar y actuar con mucha precisión. Ya se ha decidido que la Enclavación o el Cristo de la Esperanza, por ejemplo, no caben por allí.

Posteriormente, y con el fin de comprobar otras variables, los portadores del paso se han dirigido a la calle del Parque. Tenían que ver si las ramas de los árboles, entre las calles Carderera y Miguel Servet, suponían un problema, aunque finalmente se ha visto que no, porque los árboles son más altos.

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