Comienzan las plantaciones de hortícolas en el Campo Experimental de Fraga

Campo. Agricultura. Fraga

Esta semana se llevaban a cabo en el Campo Experimental Agrícola de Fraga, un proyecto vinculado al Centro de Servicios MercoFraga, las primeras plantaciones de cultivos hortícolas. Se comenzó con patata (tres variedades para consumo preferente en frito y otras tres para consumo ordinario) y durante la semana se ha continuado con cebolla y brócoli.

Bajo la coordinación de Pablo Bruna, técnico responsable de ensayos hortícolas del departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón, el personal del Ayuntamiento de Fraga trabaja sobre dos de los cuatro sectores en los que se dividen los 4.000 metros cuadrados reservados en el campo experimental para este tipo de cultivos.

Se trata de variedades tempranas que no se explotan actualmente de manera comercial y a gran escala en la zona. Si finalmente y tras los ensayos se considera que son aptas para Fraga y su área, llegarían al mercado antes del inicio de la campaña frutícola. La idea es diversificar la producción en una zona que trabaja sobre todo con el paraguayo y el melocotón, y en periodos del año concretos.

El alcalde de Fraga, Santiago Escándil, recuerda que, en breve, la superficie de regadío de la zona crecerá y que, por tanto, es imprescindible identificar nuevos cultivos susceptibles de explotarse comercialmente con éxito.

Las parcelas reservadas para ensayos hortícolas ocupan un 20% de la superficie total del Campo Experimental. El resto (16.000 metros cuadrados) se reserva para ensayos con cultivos leñosos que se comenzarán a plantar en las próximas semanas y que entrarán en producción en unos tres años.

Para los ensayos, explica el concejal delegado de Agricultura, José Ignacio Gramún, se buscan cultivos que produzcan fruta o verdura capaz de llegar al mercado entre el 20 de abril y el 20 de julio o del 15 de agosto a octubre. El objetivo es producir fuera de la época en la que el mercado está saturado (las dos últimas semanas de julio y las dos primeras de agosto).

El Campo Experimental de Fraga asume los riesgos, evitando que el agricultor tenga que hacer los ensayos por cuenta propia, con todo el coste que supone. A través de este proyecto se prueba, se recoge la información y luego se difunde para que cada uno decida.

La iniciativa tiene, además, una vertiente solidaria: los alimentos que se produzcan van a destinarse a los más necesitados. Para ello, se suscribirán acuerdos con Bancos de Alimentos: “Es la manera de proceder. Tenemos claro que el destino será ése”, explica Santiago Escándil.

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