Unanimidad política por el cierre del Cuartel Sancho Ramírez (Ilich Luis Ajates)

En los últimos días he podido leer en varios medios locales y autonómicos la unanimidad de los partidos políticos integrantes en el Ayuntamiento de Huesca sobre el NO al cierre del Cuartel Sancho Ramírez. Vaya por delante que no estoy a favor de la destrucción de empleo (que mayoritariamente no es el caso) ni de las consecuencias que determinadas políticas están teniendo en la ciudad, transformándola en una “Huesca fantasma” con un manifiesto retroceso, clara consecuencia de la falta de la actividad socioeconómica de años pasados y de políticas eficaces que promuevan la tan ausente recuperación. No dejo de sorprenderme de la facilidad a la que se ha llegado a este consenso, acuerdo que no se ha obtenido en no menos preocupantes situaciones que atravesamos. Y no será porque económicamente no esté siendo perjudicada la ciudad por el contexto laboral y educativo al que deben enfrentarse muchos jóvenes, o la falta de alianza en intentar paliar los gravísimos efectos que la crisis económica, la subida del IVA, la finalización de la renta antigua que están asumiendo no pocos comercios minoristas obligándoles a echar el cierre, a los que acompañan las PYMES que, ninguneadas por la administración, no pueden expandirse como quisieran gracias a la obligación de tributar grandes impuestos que se lo impiden. No debemos dejar escapar los procesos de escolarización, el número de personas que deben acudir a servicios sociales, los desahucios, la pobreza energética, la cifra del paro y, en definitiva, todas aquellas circunstancias que están mermando, y de qué manera, el tejido socioeconómico de la ciudad, sin que por ello se lleguen a consensos ni se establezcan medidas que al margen de intereses políticos pretendan, con una coherencia ausente, frenar (que no empezar a solucionar) la situación sangrante que atravesamos. Y es que como dice un amigo mío, ojalá todos los años fueran electorales, porque así siempre nos pintarían y arreglarían las calles, los partidos políticos nos escucharían y defenderían, aunque su posición hubiera sido históricamente contraria a nuestros intereses, y también veríamos de forma constante el compadreo que solo pretende rascar votos, mediante posicionamientos ambiguos y contradictorios. Y lamentablemente, no le falta razón.

ILICH LUIS AJATES MECA

Representante de #cambiarIUAragón

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