El carnaval: de las madamas a Bob Esponja

Carnaval Huesca disfraces

El Altoaragón se pone el disfraz y sale a la calle para celebrar el carnaval, que no es otra cosa que el momento de transformación de la naturaleza, en el que se dice adiós al invierno y se saluda a la primavera. El carnaval es la primera fiesta lunar del año y se extiende por toda la provincia con tradiciones más o menos arraigadas o más o menos irreverentes.

Desde las trangas y madamas o el oso de Bielsa, a los disfraces más comerciales de Bob Esponja o el superhéroe de turno, el caso es que rara es la población que no celebre este fin de semana su carnaval. El antropólogo oscense, Ángel Gari, recuerda que, en todos los casos, el orígen es el mismo: una fiesta lunar que simboliza el paso del invierno a la primavera. Toda una catársis.

El carácter reivindicativo del carnaval nace como una "fiesta de los locos", una catársis, una liberación que llevaba a la reivindicación social y crítica. El mayor ejemplo es el que cuenta Gari de un pueblo oscense donde una mujer tuvo un hijo con el sacerdote, al ver que este lo repudiaba, al año siguiente la madre disfrazó a su hijo de cura. Probablemente sea la muestra más contundente del espíritu de carnaval.

Bielsa se encuentra entre los más antiguos, en Huesca es a partir de la década de los ochenta cuando la Peña La Parrilla poen en marcha el carnaval. Aunque en 1658 el mecenas oscense, Vicente Lastanosa, para conmemorar el nacimiento de Próspero, hijo del rey Felipe IV, organiza un carnaval en la ciudad donde, inlcuso, se cuenta que de los árboles colgaban pavos asados.

Hoy en día el carnaval se estructura alrededor de los desfiles, en la calle, en los restaurantes y en los bailes que se organizan para terminar quemando, en muchos casos, al "moñaco" que simboliza el fin del invierno.

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