Día Mundial de la Justicia Social

Cáritas Huesca

La Asamblea General de Naciones Unidas acordó en 2007 que el 20 de febrero de cada año se celebre el Día Mundial de la Justicia Social, invitando a todos los Estados Miembros a dedicar este día especial a promover, a nivel nacional, actividades concretas que se ajusten a los objetivos y las metas de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social. Como dijo el Secretario General de Naciones Unidas: “La justicia social es un principio fundamental para la coexistencia pacífica y próspera, tanto dentro de las naciones como entre ellas. Lamentablemente, la justicia social sigue siendo un sueño difícil de alcanzar para la abrumadora mayoría de la humanidad. La pobreza extrema, el hambre, la discriminación y la negación de los derechos humanos siguen marcando nuestro panorama moral. La estabilidad y prosperidad mundiales dependen de que las personas disfruten efectivamente de unos niveles aceptables de bienestar e igualdad de oportunidades. La falta de justicia social universal debería constituir una afrenta para todos nosotros. La experiencia muestra que el crecimiento económico en sí mismo no es suficiente. Debemos hacer más para empoderar a las personas mediante el trabajo digno, brindarles apoyo a través de la protección social, y velar por que se escuchen las voces de los pobres y los marginados”.

Cáritas Diocesana de Huesca se une a esta celebración, reclamando la realización de la justicia social por parte de todos y especialmente por las Administraciones públicas, al constatar, en su quehacer diario, las dolorosas consecuencias que las injusticias sociales causan a importantes sectores de población. La misión de Cáritas es precisamente la consecución de la justicia social, al estar volcada su actividad en corregir las consecuencias que causan las injusticias sociales en muchas personas, a las que trata de ayudar en sus necesidades y especialmente acompañar en sus procesos de superación de situaciones de pobreza y exclusión social, mediante la promoción personal, la formación y la inserción laboral. Pero Cáritas no sólo promueve programas de ayuda para sectores marginados de la población, sino que además quiere dar voz a los pobres y excluidos para denunciar las situaciones de injusticia social existentes, como las crecientes desigualdades sociales, la extensión de la pobreza, la falta de igualdad de oportunidades, los trabajos precarios, las dificultades de acceso a la vivienda y a la sanidad o la igualdad de derechos entre sexos, etnias y culturas.

La vocación de Cáritas Diocesana de Huesca por la justicia social viene impuesta por el principio fundamental de amor preferencial por los pobres, que preside toda su actividad, pero también por su misma identificación con la Iglesia, de la que forma parte integrante, en la que la justicia social constituye el núcleo esencial de todo el magisterio eclesiástico sobre la realidad socioeconómica, que integra su llamada Doctrina Social.

La Doctrina Social de la Iglesia ha sido pionera en el mundo al iniciar, ya en el siglo XIX, el concepto y contenido de la justicia social, fundada en el reconocimiento de la dignidad de toda persona humana por ser infinitamente amada por Dios, y cuya defensa y promoción constituye una grave responsabilidad de todos y cada uno. Esta Doctrina Social ha influido decisivamente en la legislación protectora de los más débiles de muchos países, en la creación de una nueva disciplina jurídica: el Derecho del Trabajo, y en la formación de los modernos Estados de Bienestar.

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