El Justicia de Aragón pide reorganizar las urgencias sanitarias y habla de un 10% más de quejas

El Justicia de Aragón, Fernando García Vicente, considera necesario abordar una “reorganización” de los servicios sanitarios de urgencias aragoneses para poder solucionar algunos de los problemas detectados durante la elaboración de un informe realizado por el conjunto de los defensores del pueblo de toda España. El informe habla de mejorar la calidad asistencial y la situación de los profesionales sanitarios. También explicaba en las Cortes que en 2014 recibió diecisiete quejas ciudadanas en esta materia que motivaron la elaboración de dos expedientes de oficio por asuntos de “saturación” y “falta de personal suficiente”.

Durante su comparecencia en la Comisión de Comparecencias y Peticiones Ciudadanas de las Cortes, García Vicente ha destacado aspectos como la distribución del personal porque “los periodos punta son entre las 12:00 y las 22:00 horas y, sin embargo, no es cuando hay más personal”. Además, ha considerado que hay un elevado número de interinos, “entre un 30 y un 40%”, los cuales “mayoritariamente realizan turnos de tarde o noche”, destacando que estos profesionales “sufren mayor estrés” que los del resto de servicios sanitarios.

Vicente ha aprovechado su intervención para dar a conocer las quejas ciudadanas que ha recibido en esta materia en 2014. Éstas se elevaron a diecisiete, un 10% superiores al anterior, en su mayoría por esperas excesivas, “de hasta catorce horas”, y por “posibles errores diagnósticos”. Tras su estudio, el Justicia elaboró dos expedientes de oficio. Uno de ellos, dirigido al Miguel Servet, por motivo de “saturación”, y otro, dirigido al Hospital Royo Villanova, por una queja del personal de enfermería en relación “a la escasez de personal”. Sin embargo, el Justicia también ha opinado que “la sanidad pública aragonesa funciona mejor que en otras comunidades autónomas”.

El diputado Ramón Celma, que ha defendido la postura del Grupo Parlamentario Popular, ha considerado un “error de bulto trasladar las conclusiones de este estudio nacional a Aragón”, y ha resaltado que el Gobierno de Aragón “ha puesto en marcha un plan de acción que hace hincapié en los puntos que se destacan en el informe”, enumerando algunas de las medidas que contempla como “el incremento del personal, la operatividad de todas las camas de los centros hospitalarios y la mejora del sistema de atención”.

Sin embargo, para el diputado del PSOE Eduardo Alonso, la clave para la mejora del servicio está en la cohesión del sistema sanitario, ámbito en el que ha “echado en falta programas para fomentarla a lo largo de esta legislatura”. Alonso ha comparado cifras de pacientes atendidos en las urgencias aragonesas en varios años asegurando que “han ido disminuyendo hasta 2013, momento en el que han vuelto a aumentar”, lo que achaca a aspectos como “el cierre de los puntos de atención al ciudadano” o que “los centros del CASAR funcionen a medio gas”.

En referencia a los picos de saturación en las urgencias, el diputado del PAR Manuel Blasco ha apuntado que “hay circunstancias que no se pueden prever”. Además, ha considerado fundamental fomentar “la educación sanitaria de los usuarios y el conocimiento de nuestros recursos sanitarios”.

La diputada de CHA Carmen Martínez ha tildado este informe de “necesario” porque “se ha expuesto lo que ven los ciudadanos cuando van a urgencias”.

Para la diputada de IU Patricia Luquin es necesario abordar una “reorganización” del sistema de urgencias hospitalarias aragonés para “mejorar los tiempos, mantener la dignidad de los pacientes y ser capaces de controlar los picos de saturación”. Un asunto ante el que, considera Luquin, “el consejero de Sanidad no reconoce el problema estructural de fondo”. 

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