La religión nuestra de cada día

.-.-Cristina Pérez Diego.--

...Alternativa, Historia y Cultura de las Religiones, Educación para la Ciudadanía, son algunos de los epígrafes que han ido y van a ir desapareciendo para dejar sitio a uno nuevo que está a punto de aterrizar: Valores Culturales y Sociales. Así se va a llamar la asignatura que elegirán en Primaria los padres que no quieran que sus hijos asistan a Religión que, además, contará ya para la media como una asignatura más.

Los que decidan "apuntar" a los escolares a Religión y realmente son católicos y practicantes y sobre todo consecuentes con lo que supone encaminar desde pequeños a los niños en una doctrina religiosa, están de enhorabuena. La nueva asignatura de Religión les va a enseñar a rezar y, además, en un primer paso valorará (sic) si el estudiante memoriza y reproduce fórmulas sencillas de petición y agradecimiento y, luego en cursos posteriores, tendrán que comprobar si el niño expresa oral y gestualmente de forma sencilla la gratitud a dios por su amistad.

Parece que todas estas "novedades" se imponen desde la Conferencia Episcopal en virtud de los acuerdos con la Santa Sede en 1979.

Además, desaparecen las referencias a cualquier otra religión.

En lo que llevamos de democracia, van para siete las leyes educativas que se han ido sucediendo y la asignatura más incómoda, sin duda, la Religión. Le hacemos hueco, la hacemos optativa, ahora no cuenta en la media, ahora si cuenta, ahora le ponemos otras asignaturas como alternativa que muchos padres han acabado por denominar "clases de nada"... y ahora volvemos a fin de cuentas al principio de todo: rezar en clase. Si todo vuelve que no se olviden, en la misma medida, de Música o Dibujo o Ética que se han ido evaporando y, de momento, nadie sale en su rescate

Plantearse eliminar la religión del curriculum escolar es algo que se nos pasa a muchos por la cabeza. La religión, esta o la que sea, debe impartirse probablemente en otros foros extraescolares. Donde el alumno o alumna convencidos estén a gusto, con profesores adecuados y sobre todo al amparo de la libertad de elección de credo y la coherencia de asumir que se va a "clase" de Religión, no para eludir otras asignaturas, no para preparar los fastos de la comunión (muchos niños se "desapuntan" de religión tras la primera comunión) no para obedecer a una tradición de toda la vida en la familia o la sociedad. No. La Religión y su aprendizaje hay que sacarlos de la escuela para acercarlos a escenarios más adecuados.

Será la única forma, además, de que las leyes de educación presentes y futuras se centren en lo que se tienen que centrar: enseñar y educar .

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