Emotiva jornada de encuentros entorno a la figura de Romero Radigales

Graus vivía, este martes, una jornada cargada de emociones con motivo de los actos de homenaje a la figura del diplomático Sebastián Romero Radigales, reconocido como Justo entre las Naciones, por haber salvado la vida, durante su etapa como cónsul de España en Atenas, a más de 600 judíos, la mayoría de ellos sefardíes. El homenaje permitía el reencuentro de algunos de sus familiares, como su nieta, Elena Colitto, y su sobrino nieto, Rafael González Estrada-Romero, y de éstos, con uno de los supervivientes de aquel holocausto, Isaac Revah a quien Romero Radigales salvó la vida.

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La nieta de Sebastián Romero Radigales, visitaba, por primera vez Graus y la Torre Romero/Villa Elena, donde su abuelo pasaba los veranos. Lo recordaba como un “señor con una educación muy rígida pero con un corazón muy grande”. No conoció la historia, contada por él, explicaba porque no se sentía héroe y porque siempre creyó que hizo lo que tenía que hacer.

Su sobrino nieto, recordaba que cuando Romero Radigales llegó a una Grecia ya ocupada por los alemanes, la suerte de la comunidad judía sefardita de Salónica fue su principal preocupación. De hecho, añadía llegó incluso a haber quejas del embajador alemán por el abuso que hacía el cónsul español de los pasaportes.

Isaac Revah, una de las personas que salvó la vida gracias a Romero Radigales, fue deportado a los nueve años, explicaba que el diplomático grausino, todo lo que hizo fue contradiciendo las órdenes de sus superiores. Si hoy estoy aquí, decía, se lo debo a él, y a mi nacionalidad española.

Miguel de Lucas, representante del Ministerio de Asuntos Exteriores y director del Centro Sefarad-Israel de Madrid, sobre Romero Radigales decía que llevó la diplomacia a su grado más extremo. Recordaba a otros diplomáticos, , que contribuyeron a salvar la vida de judíos en la Europa ocupada por los alemanes.

El alcalde de Graus mostraba su orgullo, en nombre de la villa, por contar con un vecino con un reconocimiento como Justo entre las Naciones.

Con los actos en Graus, que consistían en visitar Villa Elena y el parque que llevará el nombre de Sebastián Romero Radigales y una mesa redonda en Espacio Pirineos, se cerraba el círculo de homenaje en España que tenía su inicio en Madrid con la recepción, a la familia y el superviviente, por parte del secretario de estado de Asuntos Exteriores y la inauguración de una placa en el Paseo Rosales, 22, donde vivió, en Madrid, Romero Radigales. En el Centro Sefarad de Madrid se realizó un seminario académico sobre la figura de este diplomático.

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