Oscenses de diversas procedencias han consolidado la inmigración de segunda generación

Miles de ciudadanos extranjeros hacen de Huesca una ciudad que ha cambiado el concepto de “inmigración” por el de “diversidad”. Es un giro provocado por los años de asentamiento de personas que, con o sin nacionalidad española, proceden de otros países y viven en la ciudad. Un fenómeno asentado que supone un 9’3% de la población oscense.

..Los inmigrantes de ayer son los padres de jóvenes oscenses asentados en la ciudad. Ellos, con su día a día y con la normalidad como patrón contribuyen a la diversidad de la sociedad. Fadwa tiene 20 años. A los 3 meses viajó de Marruecos a Belver de Cinca y tras vivir en Monzón, su familia se instaló en Huesca. Ha vivido la integración como un proceso cotidiano, pero su trayectoria ayuda a romper tabúes.

Los años ayudan a derribar barreras que todavía existen. Fadwua lamenta que la traten diferente que a su madre, cuando entra en una tienda con el velo.

Para avanzar en la integración existen ocho asociaciones que agrupan a personas inmigrantes por su procedencia. En una de ellas se encuentran personas rumanas de religión Ortodoxa. Allí ofrecen ayuda a sus compatriotas que han perdido el empleo u organizan talleres para que los más pequeños no olviden la cultura de la que proceden.

Conocer es ampliar horizontes y la cultura de la diversidad siempre suma en una sociedad.

Del total que vivían en Huesca al inicio de este año, 47.678 eran españoles, y 4.935 eran extranjeros. La tendencia es a la baja. En 2010 el porcentaje llegaba al 13%, hoy es del 9’3%.

Las personas van y vienen pero muchas han llegado para quedarse y formar parte de un estado de diversidad en el que también se ha integrado Huesca.

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