Huesca, una de las provincias punteras en el diagnóstico precoz de la celiaquía

Alimentos celiacos

En Huesca más de un millar de personas son celiacas, a las que hay que añadir otros cientos con una especial sensibilidad al gluten. Este elevado número se deja notar en la gran cantidad de bares y restaurantes de la provincia que han adaptado su oferta y que cuentan con un entorno social que reconoce su enfermedad. Para ellos la única terapia es evitar el gluten en su dieta, algo que la investigación intenta remediar, pero que se atisba la única solución a medio plazo.

El promedio de tiempo que transcurre desde que una persona celiaca nota los primeros síntomas hasta que recibe el diagnóstico claro de su enfermedad son 10 años. Una década soportando digestiones pesadas y visitas médicas. En Huesca la Unidad de Gastroenterología, de la que es coordinador el doctor Miguel Montoro, decidió dedicarse de forma especial a mejorar y acelerar el diagnóstico de estas personas.

Es fácil, nos explica el doctor Montoro, confundir los síntomas de la celiaquía con un cuadro de intestino irritable, por ejemplo. Para ello hay que tener en cuenta otros factores como la falta de hierro, llagas en la boca, retraso de crecimiento o especial irritabilidad en el carácter. Miguel Montoro también previene del “sobrediagnóstico”, y explica que es una enfermedad que hay que tomar en serio y que debe ser calificada por un médico especializado.

Quienes sí son celiacos saben que su enfermedad es crónica, pero es cierto que el incremento de casos ha propiciado el interés de la industria, que investiga en diferentes ámbitos, desde el trigo transgénico a otros métodos que abren una puerta a la mejora de la calidad de vida de las personas celiacas, que representan el 1% de la población.

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