NO LOS LLAMAMOS, VIENEN SOLOS

No los llamamos, no los captamos, no los inducimos… vienen solos.

Esto es lo que creo que piensa Albert Rivera de tus gentes de UPyD. Y tú, Rosa, puedes pensar que son unos arribistas, unos aprovechados, unos oportunistas. Unos traidores los has llamado. No puedes ver más allá del sentimiento de haber sido traicionada porque piensas que lo has hecho todo bien.

Pienso que has hecho muchas cosas bien: has hablado claro, has defendido con argumentos tus propuestas, has entrado en los conflictos con decisión e implicación, incluso económica en muchos casos. Has hecho unos programas que dejan muy claro tu ideario y a él se adscribieron muchos de los que estaban hartos del sistema político existente.

Pero te cuesta entender por qué se van. Se van por la falta de cintura, por la intransigencia fruto de la soberbia, por los capones recibidos por decir sus opiniones. Cada uno tenemos nuestras verdades y debemos defenderlas. Pero de ahí a pensar que nuestras verdades son LA VERDAD hay un trecho. Siempre hay que pensar en que la verdad del otro puede tener su sentido.

Me carteé en una ocasión con Carlos Aparicio. En respuesta a lo que le envíe él me contestó: “Los ciudadanos no debemos ser ni feligreses de los partidos ni creyentes de sus líderes, debemos tener sentido crítico”. Me quejé en mi carta del “caponazo” que recibió Sosa Wagner y a eso me respondió que me lo explicaría en persona. Todavía no ha existido la ocasión.

Me ha gustado la actitud y la elegancia con la que se ha marchado Toni Cantó. Julia Navarro escribió un artículo que suscribo en su integridad. Creo que difícilmente puede acusársele de traidor aunque tampoco sé si está en esta lista o en la de los aprovechados o en la de los arribistas. ¿Has hecho Rosa listas de los desencantados, de los desilusionados, de los decepcionados, de los desengañados por un proyecto en el que creyeron y que ven que inevitablemente y con dolor por su parte va a la deriva?

Ciudadanos les ofrece un programa similar, aunque tenga matices diferenciales, pero –aparentemente- las formas y los modos son menos imperativos.

No creo que los planteamientos de Sosa Wagner fueran muy descabellados y sí merecedores, al menos, de una discusión serena y meditada. No la hubo porque la reacción fue visceral y casi inmediata.

No te conozco personalmente pero intuyo que eres trabajadora, persistente y luchadora, entre otras muchas cualidades, pero también intuyo que pones muy difícil discutir contigo y muy fácil reñir contigo.

Soy de los que pienso que discutir es muy sano pero reñir es muy insano.

Javier Bellosta

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