San Jorge en la Diócesis de Huesca

Los oscenses han demostrado una gran devoción a San Jorge, por lo que peregrinan cada 23 de abril a la ermita del santo. Este jueves, a las 10 de la mañana, se celebrará una Eucaristía, a la que acudirán los cabildos municipal y catedralicio. Además, San Jorge es titular de las parroquias de Alcalá de Gurrea, Chimillas, Erés, San Jorge y Sariñena-Estación.

Según cuenta la diócesis de Huesca, la relación de San Jorge con Huesca se remonta al año 1096, fecha en que se desarrolló la famosa batalla de Alcoraz, en los alrededores de la capital oscense. El ejército aragonés, dirigido por el rey Sancho Ramírez, asediaba la ciudad desde el campamento establecido en el cerro de San Jorge. El combate se recrudece cuando llegan las tropas musulmanas desde Zaragoza. La tradición asegura que san Jorge apareció en la batalla y favoreció, con su intervención, la victoria a los cristianos.

A pesar de la popularidad de san Jorge, existen pocos datos de su vida. Los libros de santos coinciden en que san Jorge fue un soldado romano, nacido en el siglo III, en Capadocia (Turquía). Después de unos años en el ejército romano, se da cuenta de que su verdadero ejército es el de Jesucristo, reparte sus bienes entre los pobres, renuncia a su carrera militar y se enfrenta a las autoridades romanas. Sufrió el martirio en la actual ciudad de Lod (Israel) a principios del año 300, en tiempo de los emperadores Diocleciano y Maximiliano.

La historia más conocida y extendida sobre san Jorge es la lucha del santo contra el dragón. Narra la leyenda que san Jorge se enfrentó a un dragón, que vivía en un lago y que tenía atemorizada a toda la población situada en Libia. El dragón simboliza el mal del mundo: el egoísmo, la pobreza, la hipocresía o la violencia. En ese sentido, todos están llamados a ser como san Jorge, a trabajar para ayudar a aquellas personas que más sufren en la sociedad.

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