¿Existe el sindicalismo en el fútbol profesional?

Ilich Luis Ajates Meca

Si aquellos que en los inicios del sindicalismo, que dieron su vida por defender unas mejores condiciones laborales, unos salarios y jornadas más dignos, un incremento en las medidas de seguridad…, levantaran la cabeza a día de hoy y observaran como en los medios se advierte que los futbolistas profesionales irán a la huelga a través de su sindicato, se quedarían tan atónitos como probablemente esté yo.

Pongamos en relieve que estos futbolistas, sobre los que no voy a mencionar sus salarios porque poner las cifras que perciben anualmente me quitarían mucho espacio a este breve artículo, no defienden mejores condiciones laborales, ni mayores medidas de seguridad o de prevención de riesgos laborales, tampoco tienen inconvenientes para llegar a fin de mes ni son presionados por su empresa para que aumenten los objetivos con riesgo de que en caso contrario sean despedidos – más allá del aficionado intransigente que domingo a domingo se los reclama - ni pertenecen a un equipo modesto que no disponga de presupuesto para poder desplazarse a disputar los partidos, pagar licencias federativas... A estos jugadores lo único que les falta, a veces y sin pretensión de generalizar, es la ética, cuya carencia se ve reforzada por el amor incondicional que se tiene a este deporte en nuestro país, capaz de adormecer a toda una nación ante una gran final o de provocar altercados si un fin de semana no hay liga, no vaya a ser que nos aburramos y se nos ocurra coger ese libro que usamos para calzar la mesita de noche, ¡menudo desastre!. Los derechos televisivos no son pecata minuta, es una cantidad indecente de dinero sobre el que parece no existir acuerdo en la manera de repartirlo, y que es la ratio sus reclamaciones, pero nada más.

Estos “sindicalistas” solo pretenden coger más tarta de pastel que el que percibirán ahora, y pensándolo bien, tampoco se diferencian mucho de los sindicatos tradicionales que fueron fundados por aquellos a quienes al principio nombré y que no reaccionarían de forma muy distinta a como ya expuse. Por todo ello hablemos con propiedad, no existen sindicatos en el fútbol profesional, solo existen representaciones de jugadores que pretenden llenar más sus bolsillos y de cuya situación, como en otras tantas, tenemos culpa directa. ¿Para cuándo una huelga de aficionados?

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