El Valle de Tena última salida del Club Montisonense de Montaña

Un numeroso grupo de socios aprovechaban, el pasado domingo, para realizar una ruta senderista por el Valle de Tena visitando zonas como Larrede, Susín y Cabas. De esta forma el Club Montisonense de Montaña realizaba una ruta que distaba bastante de lo que habitualmente hacen, que es andar sin analizar lo que les rodea de una manera minuciosa.

CRÓNICA

El itinerario escogido no es ni muy largo, ni tiene mucho desnivel ni es tremendamente espectacular, pero no hace falta más para llevar a cabo un “paseo interpretativo del medio ambiente". Para conocer en profundidad todo lo que vemos a nuestro paso y saber apreciar su toda su belleza, contamos con un invitado excepcional, José Miguel Navarro, que nos guiará en el trayecto cautivándonos con interesantes explicaciones dejarán boquiabiertos.

Partimos de la Iglesia de San Pedro de Lárrede, ya admirando su belleza románica, y emprendemos la subida a la Torre el Moro, datada del siglo XVI pero con cimientos del siglo XII. En este precioso mirador de todo el valle retrocedemos en el tiempo 65 millones de años para imaginarnos cómo se plegaba la tierra y sus distintos estratos formaban el magnífico Pirineo que hoy tenemos. Nos hablan de fallas, glaciaciones, tipos de rocas, antiguos mares y deltas de río que forman la mismísima Peña Oroel y hasta visualizamos fósiles.

Continuamos la marcha hacia Susín por bosque cerrado que permite al guía explayarse de nuevo hablándonos detalladamente de la flora y contándonos propiedades de determinados insectos, más concretamente de escarabajos, que escandalizan al grupo.

Llegados a Susín, disfrutamos paseando por sus recuperadas calles y casas y por supuesto de su bonita iglesia románica advocada a Santa Eulalia, con muros y ábside del siglo XI, pero con sillares reutilazados que datan de una construcción anterior, posiblemente hispanovisigótica (siglo VIII), labrados con crismones, letras omegas y espirales que dan peculiaridad al templo sacro.

Antes de tomar rumbo a Casbas, de nuevo la charla de flora resurge llegados a la antigua botica natural de Casa Mallau, donde nos sorprenden las propiedades curativas de determinadas plantas.

Tras una corta subida, llegamos a Casbas donde, sedientos por el calor y hambrientos porque ya toca nutrirse, paramos bajo una gran sombra a comer y beber, aunque parte del grupo ha saciado antes su hambre probando toda clase de plantas comestibles, siempre supervisados por el sabio guía.

Ya sólo nos resta llegar de nuevo a Lárrede para terminar la ruta senderista, que tratándose sólo de 10 kilómetros, nos ha llevado casi siete horas con tanta charla interesante. Y como José Miguel tiene cuerda para rato, termina por brindarnos la clase más magistral de todas las que nos ha dado, para ello nos lleva a la Iglesia de San Juan de Busa y profundizar así en la proporción, orientación y construcción de este tipo de iglesias tan semejantes en todo el Serrablo.

Como guinda final, nos acercamos a Orós Bajo para deleitarnos la vista con la espectacular cascada del Barranco d’os Lucars y, así, ver in situ los agresivos plegamientos de estratos de roca flysch de los que anteriormente nos han hablado en las clases de geología y geografía.

Y, por supuesto, no podemos acabar la jornada sin refrescarnos ante un día tan caluroso como el de hoy; nos tomamos pues una buena cerveza a la salud de nuestro excelente guía que sigue contando atractivas historias de plantas alucinógenas o del número aúreo que nos dejan totalmente estupefactos.

Sin duda alguna, para repetir la experiencia…

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