La recuperada tabla de Benabarre, protagonista del Museo Provincial

Tabla La Resurrección Benabarre

Aunque el Gobierno de Aragón la recuperó el pasado mes de octubre, no ha sido hasta este domingo cuando los visitantes han podido admirarla. La tabla de Benabarre ya se encuentra restaurada y expuesta en el Museo Provincial. Lo hace con todas las garantías después de que el Tribunal Supremo avalase, este pasado mes de marzo, la propiedad aragonesa de esta importante pieza del siglo XV entregada por la Diputación de Lérida.

La tabla de Benabarre acaparaba todas las miradas de los curiosos en una jornada de presentación celebrada con motivo del Día Internacional de los Museos, que se conmemora este lunes día 18. No ha sido fácil la vida de esta obra de arte, explicaba la directora del Museo, Laura Acín. Desapareció tras la Guerra Civil de la iglesia parroquial del Castillo de Benabarre, después sufrió un incendio, lo que parece ser el motivo por el que se conserva sólo la parte superior de la tabla. Se conoció de su existencia y la Diputación de Lérida la adquirió en una subasta sin informar al Gobierno de Aragón, motivo por el cual el Gobierno Autónomo ha podido ejercer el derecho de retracto. A día de hoy ya es una obra más del patrimonio cultural aragonés.

Durante tres meses la restauradora Ana Belén Serrano Cored ha trabajado en la obra, eliminando una capa de pintura al óleo que había borrado parte de la mano del autor, el pintor ribagorzano Pedro García de Benabarre (doc.1445-1485). Se trata de un fragmento (112x97 cm) de la tabla ‘La Resurrección’ con la representación parcial de la escena de la Resurrección de Cristo pintada al temple con retoques al óleo. Esta pieza, considerada como una importante obra del gótico y catalogada como Bien Inventariado del Patrimonio Cultural Aragonés, es el primer bien de arte sacro aragonés depositado en Cataluña que, a finales de 2014, regresó a la Comunidad Autonómica.

Concretamente, la intervención ha consistido por un lado en consolidar la capa pictórica del anverso. Además se ha procedido a su limpieza física, eliminando repintes que interferían en la correcta lectura iconográfica de la obra, lo que ha permitido sacar a la luz algunos detalles ocultos como la lanza de uno de los soldados apostado ante el sepulcro. En el reverso solo ha sido necesario acometer una intervención de limpieza.

Asimismo se ha llevado a cabo un análisis químico pudiendo confirmar así que la técnica original utilizada era temple sobre una imprimación de estuco de gran calidad y que los repintes fueron realizados en el s. XX. Además el análisis indicó que la pintura estaba ennegrecida (restos de carbón y humedad) debido a un incendio cuyas fechas se desconocen.

La obra fue devuelta a finales de 2014 a Aragón por la Diputación de Lérida tras las acciones legales emprendidas por el Gobierno Autonómico y una vez que el Tribunal Superior de Justicia de Aragón y el Tribunal Supremo avalarán el derecho de retracto del Ejecutivo aragonés.

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