Los Nabateros superan con habilidad y destreza el escaso caudal del Cinca

nabatas Ainsa

La Asociación de Nabateros del Sobrarbe celebraba este domingo la 31 edición del descenso de nabatas por el río Cinca, entre las localidades de Laspuña y Aínsa, una tradición que recuerda el antiguo oficio del transporte fluvial de la madera desde el Sobrarbe hasta la desembocadura del Ebro.

Debido al escaso caudal del río Cinca, los Nabateros decidían descender con solo una nabata de dos trampos, aunque habían preparado como es tradicional dos nabatas más también de dos trampos.

Tras más de dos horas de descenso llegaban a Ainsa, después de realizar varias maniobras de habilidad y destreza para salvar las dificultades del escaso caudal del río, apoyados por Nabateros que descendían en barcas hinchables. Acompañaban a los Nabateros del Sobrarbe, los del Gállego y de Val de Hecho. Numeroso público seguía con interés el desarrollo del descenso, tanto en la salida como la llegada y en los distintos tramos del recorrido.

Colocación en el monumento nabatero de Laspuña de un ramo de flores en recuerdo de todos los nabateros, misa, almuerzo, y el descenso de las nabatas eran los actos celebrados. El grupo “Ixera” animaba la jornada nabatera.

La Comarca de Sobrarbe fue el primer territorio aragonés que impulsó y consiguió que estas plataformas volvieran a descender por un río. La fiesta de las nabatas fue declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial.

HISTORIA DE LAS NABATAS

Las Nabatas, se han convertido en un fenómeno de masas en la Comarca de Sobrarbe y constituye uno de los acontecimientos turísticos y sociales más importantes de la primavera.

La tradición nabatera del Cinca se remonta al S.XVI, época en la que encontramos los primeros testimonios de esta peligrosa profesión en localidades como Laspuña, Puyarruego y Escalona.

Este oficio no sufrió ninguna evolución con el paso de los años. La lentitud y peligrosidad de la labor junto con la llegada al valle de los primeros camiones de carbón y leña hicieron que se extinguiera esta forma tradicional de transporte. Por otra parte la regulación del Cinca y el Ebro, con la construcción de presas y pantanos hicieron inviable del todo este método de navegación.

La nabata, es un antiguo de transporte de los troncos de madera de las zonas productoras de la montaña a las serrerías, situadas en las partes bajas de los valles. El trayecto iba desde el Pirineo hasta Tortosa en el Mediterráneo.

El departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón declaraba "Bien de interés cultural inmaterial" la cultura del transporte fluvial de la madera en Aragón. Se reconocía y protegía de esta forma una actividad tradicional que constituye una parte esencial del patrimonio etnológico aragonés y que sigue viva mediante la celebración anual de descensos de nabatas. Además, el Gobierno de Aragón se ha adherido al proyecto de candidatura de la cultura del transporte fluvial de la madera para que sea incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Se trata de una candidatura compartida con Navarra, Cataluña y Castilla-La Mancha.

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