Seis sacerdotes de la Diócesis de Huesca celebran con alegría sus bodas de oro y plata sacerdotales

Obispo Julián Ruiz misa curas

La Diócesis de Huesca celebraba este jueves, festividad de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, las bodas de oro de José Antonio Ruiz y Antonio Bravo (quien no podía asistir a la celebración por asuntos personales) y los 25 años como sacerdotes de Fernando Altemir, José Antonio Montull, José Ignacio Piñar y Francisco Raya. Todos ellos, manifestaban su alegría y daban gracias a Dios, por ofrecerles este camino, y a sus hermanos y la comunidad cristiana, por su apoyo durante todos estos años.

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La jornada festiva comenzaba en la iglesia del Seminario de Huesca, donde el obispo de Huesca, Julián Ruiz, el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo y el obispo emérito de Tenerife, Damián Iguacen, celebraban una Eucaristía. En ella, participaban además los cinco sacerdotes homenajeados, que se encontraban, junto a algunos de sus compañeros de servicio y amigos. Al finalizar la Misa, el obispo de Barbastro-Monzón ofrecía una conferencia con el título “El sacerdote, alma y motor de la ‘vocacionalización’ eclesial”, en el salón de actos del Seminario de Huesca. En su discurso presentaba la difícil realidad actual de algunas Diócesis de esta provincia y el tiempo de cambio en el que vivimos. En este sentido, señalaba la dificultad de servir como sacerdotes en “estos tiempos recios” en los que cada vez, decía, son menos, son más viejos y menos relevantes socialmente, pero ponía en valor la edad como un punto favorable para ellos. “Se trata de vivir con gozo lo que somos”, añadía.

La charla concluía con la proyección de una serie de diapositivas antiguas del Seminario de Huesca. Posteriormente, los homenajeados, acompañados de sus compañeros de servicio, han disfrutado de una comida fraterna. 

Francisco Raya explicaba que “es un día de acción de gracias, en el que haces evaluación de lo bueno y de lo malo y llegas a una conclusión muy positiva”. También para Fernando Altemir “ha valido la pena decirle que sí al Señor en esos años de plena juventud”. Asimismo, José Antonio Ruiz daba gracias al Señor por los beneficios que le ha dado y espera seguir recibiéndolos para continuar ayudando a los demás. El salesiano Josan Montull, también se mostraba ilusionado porque Dios “se ha servido de mi para ser anuncio del Evangelio de su hijo a mucha gente y sobre todo a gente pobre y jóvenes desilusionados y desesperanzados”.

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