ALCER sale a la calle para celebrar el Día Nacional del Donante

España es líder en donación y transplantes de órganos. Para celebrarlo, y conmemorar también el Día Nacional del Donante, ALCER Huesca llevará a cabo este miércoles diferentes actividades, entre las que destacan la instalación de una mesa informativa sobre la donación de órganos tanto en el Hospital San Jorge de la capital altoaragonesa como en el Hospital de Barbastro.

En 2014 se realizaron casi 2.700 trasplantes de riñón. En lo que llevamos de este año, los transplantes han credido un 15% y las donaciones un 13%, consolidando a España en el primer puesto mundial de ambos aspectos.

A pesar de las buenas cifras, aproximadamente el 10% de los receptores fallecen mientras esperan recibir un órgano, por eso desde ALCER tienen como objetivo que la campaña del Día del Donante de este año ayude para que las donaciones sigan al alza.

Por cuestiones clínicas, solo un 20 % de los pacientes renales puede trasplantarse, lo que supone que la mayoría tiene la diálisis como la única y definitiva opción de tratamiento. Esta circunstancia hace de las estrategias de prevención y detección precoz las herramientas fundamentales para reducir el número de casos.

1 de cada 10 ciudadanos padece una insuficiencia renal y no lo sabe, un riesgo que puede disminuir con hábitos saludables como la ingesta adecuada de agua, el control de la tensión, del azúcar en sangre, evitar el sobrepeso y el tabaco, y hacer ejercicio.

Según los datos de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), alrededor de 52.000 personas padecen enfermedad renal crónica avanzada, de los que más de la mitad viven con un riñón trasplantado y el resto está en tratamiento de diálisis. Además, cada año se diagnostican más de 5.000 nuevos casos.

Hoy en día el trasplante renal de vivo ofrece mejores resultados que el trasplante renal de donante fallecido por diversas razones: supone reducir el tiempo en lista de espera para los pacientes jóvenes; el menor tiempo de isquemia y la intervención anticipada explican la mejor supervivencia del injerto y del paciente; se garantiza la seguridad del donante con un excelente proceso de evaluación y seguimiento, que se traduce en una esperanza de vida similar a la de la población general, el injerto de donante de vivo dura de dos a tres veces más que la media de donante de cadáver, además se reduce considerablemente el uso de medicamentos, aumenta más la adherencia al tratamiento por la vinculación emocional entre donante y receptor.

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