Alta participación en las fiestas de Barbastro en honor a San Ramón

La ciudad del Vero celebraba distintas actividades con motivo de las fiestas pequeñas en honor a San Ramón con una alta asistencia de barbastrenses. Los actos tradicionales como la quema de hogueras, la procesión y la Santa Misa, un año más eran seguidos por un alto número de personas. También los actos deportivos, culturales, y sesiones de baile completaban la programación del patronato municipal de fiestas y de las asociaciones de la ciudad. El II encuentro de gaiteros y cabezudos también resultaba un éxito. En el concurso de hogueras la del barrio de San Joaquín quedaba primera seguida de Santa Bárbara, Terrero, triangulé-San José y Entremuro.

El alcalde de Barbastro, Antonio Cosculluela, y el presidente en funciones del patronato municipal de fiestas del Ayuntamiento de Barbastro, Ivan Carpi, realizaban un balance positivo puesto que la participación de los barbastrenses ha sido alta en cada una de las actividades.

La fiesta de San Ramón se celebra el 21 de junio, porque ese mismo día del año 1126 murió en Huesca el Santo Obispo. La ciudad le tiene como patrono desde el año 1595, y desde 1842 está declarado patrono de toda la diócesis barbastrense, por el Papa Gregorio XVI. San Ramón vivió durante el siglo XI, en un momento en el que la situación religiosa en Aragón no estaba clara debido a la gran cantidad de disputas existentes, pero tras la muerte de Poncio, primer Obispo de Barbastro, los canónigos de Roda le escogieron para sucederle.

En el año 1116 cuando San Ramón se despide llorando de Barbastro en el lugar en el que más tarde se construiría la ermita, que data del siglo XVI. En 1595 cuando se funda la Cofradía de San Ramón y en 1842, el Papa Gregorio XVI aprobaría el oficio y la misa en la ermita, nombrando a San Ramón patrón de Barbastro.

Las fiestas de San Ramón tienen un profundo arraigo en las hogueras que se queman anualmente en la noche del 20 al 21 de junio, en distintos puntos de la población, incluidas las inmediaciones de la ermita, donde la cofradía titular se encarga de que no falte cada año el fuego, que se divisa desde toda la ciudad. Este rito de las hogueras, tal vez tenga su origen en las fiestas que con motivo de la reconstrucción de la ermita, el 8 de octubre de 1728, se celebraron en la ciudad y proximidades de la ermita, y en las que se encendieron varias hogueras.

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