Ascaso traslada su obrador a Plhus e inicia un plan de expansión abriendo tienda en Madrid

125 aniversario ascaso

Pastelería Ascaso traslada su obrador del Coso Alto a la Plataforma Logística de Huesca. Ascaso, un referente nacional de la pastelería, inicia así un plan de expansión que contempla la apertura también de una tienda en la capital de España.

La empresa ha adquirido una parcela de 1.246 m2 en la Plataforma Logística de Huesca, en cuyo proyecto va a invertir 1,7 millones de euros. El objetivo del obrador, que comenzará a construirse este año, es optimizar la capacidad de producción y distribución de su pastelería artesana

Además, crea un nuevo punto de venta, cuya apertura está prevista antes de diciembre. Estará ubicado en el centro de Madrid, en la calle Zurbano, núero 25.

Todo ello, cuando Pastelería Ascaso está celebrando su 125º aniversario

El nuevo obrador se construirá en una parcela de 1.246 m2 en la Plataforma Logística de Huesca (PLHUS). En él se van a invertir 1,7 millones de euros.

Contará con dos plantas, cada una de 840 m2. En la primera se ubicará el obrador de pastelería, dotado con la más alta tecnología del sector y con

materiales de última generación para seguir elaborando los productos artesanos. Estará compartimentado para que cada tipo de producto cuente con su propia sala y el proceso productivo

En la segunda planta se creará una sala polivalente, con el objetivo de destinarla a cursos, demostraciones, catas...

Está previsto que los trabajos de edificación comiencen este 2015.

El establecimiento que abrirá Ascaso en Madrid, nace como concepto pastelería/ cafetería, en la que poder tomar recién horneada la bollería propia de Ascaso, especialmente sus hojaldres:

Los productos de Asacaso se pueden degustar, además de en sus tiendas, en restaurantes y en el Club del Gourmet de El Corte Inglés.

125 años de historia

Corría el año 1890 cuando Manuel Ascaso Laliena fundó una panadería en la plaza de la Moneda de Huesca.

Su hijo, Vicente Ascaso Ciria, trabajó en el negocio familiar hasta que en 1929 montó su

propio negocio, cuya base siguió siendo el pan, pero en el que ya incluyó elementales recetas de “bollería fina”. Después de la Guerra Civil, cansado de la presión que ejercía entonces la Fiscalía de Tasas, Vicente Ascaso Ciria decidió dejar absolutamente la panadería y decantarse exclusivamente por

la pastelería. Para ello, contrató a pasteleros de distintos lugares, empezó a utilizar la nata (toda una novedad entonces), instaló mostrador frigorífico en la tienda e incluyó fórmulas y productos originales.

A mediados de siglo llegó Antonio Oliván Biota, uno de los puntales de Ascaso durante 50 años: empezó cuando tenía 13 años como aprendiz y acabó convirtiéndose en “sabio pastelero” gracias a su tesón, curiosidad y dedicación.

Tras la muerte de Vicente Ascaso Ciria en 1960, su hijo, Vicente Ascaso Martínez, le sucedió al frente del negocio familiar. Con la indispensable colaboración de su esposa, Lourdes Sarvisé, la pastelería familiar recibió entonces el espaldarazo definitivo: se trasladó al lugar que ocupa hoy, se amplió el equipo y se modernizaron las instalaciones.

En la década de los 70 eran constantes los viajes, ferias, cursos y contactos con otras escuelas y maestros pasteleros. Fue entonces cuando Ascaso se

conviertió en un referente de pastelería y estilo, gracias principalmente a su Pastel Ruso, un dulce de inspiración francesa cuya receta original sigue siendo un secreto propio de este obrador.

Poco a poco, fueron incorporándose a la empresa los hijos de Vicente: Vicente, Sura y Lourdes. El actual “maestro pastelero” es Vicente Ascaso Sarvisé.

Nacer entre azúcar, chocolate y hornos le ha dotado de una innata facilidad para la pastelería, que ha sabido direccionar durante treinta años a través de una formación continuada, primero con Antonio Oliván, y después con su aprendizaje en diferentes escuelas de distintos lugares, “estages” en obradores, intercambios con maestros pasteleros de categoría y con su incesante labor de investigación y revisión de recetas y productos.

José Antonio García Álvarez es el “maestro chocolatero” de Ascaso y el responable desde hace más de dos décadas de la elaboración del afamado Pastel Ruso.

Formado en el propio obrador y en escuelas de España, Francia o Alemania, José Antonio trabaja con maestría la bombonería y chocolatería.

Juntos, lideran un equipo de treinta personas que todavía tiene como referente a Vicente Ascaso Martínez, distinguido en 2013 con el Premio a la Trayectoria Empresarial de la Asociación de Directivos y Ejecutivos de Aragón (ADEA).

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