Pirineos Sur bailó al ritmo de Senegal en la Noche de Casa África

Anoche actuaron en el Escenario de Sallent de Gállego el sorprendente Noumoucounda Cissoko y los ritmos populares de la senegalesa Aida Samb. Dos muestras muy diferentes que nos aproximan a la actual realidad sonora del país africano. Poco se sabía de este músico senegalés, pero a partir del miércoles de esta semana muchos no le perderán la pista. Consigue traspasar las fronteras técnicas de la tradicional kora —especie de arpa africana fabricada a partir de una calabaza cortada por la mitad— para integrarla en nuevos estilos y dotándola de novedosas sonoridades. El músico senegalés hacía vibrar las cuerdas de su kora combinando lo tradicional con lo más moderno, dando lugar a un sonido original y dinámico.

Completaban la formación batería, bajo y percusión, creando unas tremendas y potentes bases que, por su pegada, recordaban a las mejores bandas de funk en algunos momentos. A la media hora de concierto habían conseguido completar el aforo sallentino, reuniendo a la mayor parte de la gente que paseaba por los alrededores de los Mercados del Mundo.

Tras Cissoko era el turno de Aida Samb, emn este festival que organiza la Diputación de Huesca. La artista senegalesa ya había sido integrante en otras formaciones como corista de Youssou N´Dour o Kine Lam, entre otros muchos, hasta que publicó su único trabajo hasta la fecha: Sarabaa (2012). Con veintisiete años y nieta de uno de los músicos más reconocidos de Senegal —Samba Diabaré Samb—, Aida es la más joven promesa de la música senegalesa en la actualidad. Su espectáculo es una auténtica fiesta en la que acaban tocando y bailando todo su equipo técnico (incluso se llegaron a subir al escenario a bailar algunos asistentes del público) en algo parecido a lo que sucedería en una fiesta flamenca.

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