L’aragonés u se charra, u s’amorta

Una lengua necesita estar viva, y el aragonés, como todas las del mundo o se habla, o se muere. En torno a esta idea gira la vigésimo cuarta edición del Congreso de Lenguas y Culturas Europeas Amenazadas, que ha elegido Huesca como foro de debate entre diferentes expertos venidos de España y Europa. Para esquivar la amenaza de desaparecer, se solicita mayor apoyo institucional.

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Los más optimistas hablan de 40.000 o 50.000 hablantes de aragonés, algo que el propio presidente del Consello d’a Fabla, Chusé Inazio Nabarro, no da crédito. Se habla en Hecho, el valle de Chistau, Benasque o la Baja Ribagorza, y de forma más menguada las variantes del ansotano, el panticuto o belsetano. También existe un aragonés más castellanizado en zonas más bajas como la galliguera, la sotonera o los somontanos, pero la tradición hablada peligra si no se apoya en forma de normativas.

Es el caso del aragonés, pero en el Congreso que se inauguraba en la Diputación Provincial otras muchas lenguas eran también protagonistas. Hasta el sábado, un total de 70 personas se dan cita en estas jornadas. El presidente de la Asociación Internacional por la Defensa de las Lenguas y Culturas Amenazadas, el asturiano Roberto González Quevedo, hacía un llamamiento contra la unificación de los patrones culturales que conlleva la globalización.

El evento, que se viene celebrando desde 1965 en diferentes países europeos, visita por segunda vez Huesca, una provincia que encarna la esencia del congreso.

Además de las ponencias y mesas de debate, proyecciones y actuaciones en aragonés, exposición y venta de libros son otras de las actividades para estos días. La conferencia principal es este viernes día 24 a las 10 horas. El doctor Michael Metzeltin, de la Universidad de Viena, explica cómo se puede conseguir que las lenguas minoritarias sobrevivan. Le seguirá una mesa redonda en la que se dará a conocer la experiencia de tres lenguas de diferentes familias lingüísticas.

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