Carmen París y Nabyla Maan, magia y talento en Dos Medinas Blancas

Carmen París y Nabyla Maan

Hace siete años Pirineos Sur comenzó un proyecto de cooperación con el festival marroquí L'Boulevard de Casablanca. De dicho compromiso han nacido excelentes espectáculos que han podido verse en ambos festivales y en otros lugares. El de esta edición se presenta bajo el nombre de Dos Medinas Blancas, codirigido por Carmen París y Nabyla Mann. Ambas llevan diseñando el proyecto desde el mes de enero, y desde hace dos semanas esta nueva formación no para de ensayar en su local de Sallent de Gállego. “Desde mi llegada a los Pirineos, lo primero que pensé ‘esto es un lugar para inspirarse’. Estas montañas, los ríos y la naturaleza tienen una cierta fuerza que trasciende mi mente para sentir la música y la emoción. Además, estamos muy lejos del estrés de la ciudad; la calma y la serenidad nos rodea y son los ingredientes necesarios para crear”, apunta Nabyla Maan, devolviendo la visita que Carmen París hizo a comienzos de año.

Carmen París y Nabyla Maan han decidido musicar y cantar un poema de Avempace, poeta, músico y astrónomo nacido en Medina Albaida, Zaragoza, y fallecido en Fez, ciudad de origen de Nabyla. Avempace es, en cierto modo, la esencia del proyecto Dos Medinas Blancas. “Nabyla y yo vamos a cantar un poema de Avempace (Ibn Bâyya) por ser el vínculo que une Zaragoza y Fez, y por remontarnos a esa época de florecimiento cultural que tuvo Zaragoza-Medina Albaida (ciudad blanca)”, cuenta Carmen París. Así es como ha surgido el nombre del proyecto que se realiza entre Pirineos Sur y Casablanca. Por su parte, Nabyla añade: “Avempace o en árabe Ibn Baja, sigue siendo un icono que ha fascinado a lo largo de la historia con sus múltiples talentos”. Juntas, rinden un homenaje a este genio que ha forjado un vínculo entre las dos ciudades a las que pertenecen.

Ambas artistas solo tienen palabras de agradecimiento y reconocimiento mutuo. La artista maña destaca de Nabyla “su preciosa, sublime y precisa voz” y opina que su compañera es “extraordinaria”; “da gusto cantar con ella, me hace elevar el nivel de exigencia. Además, resulta un complemento perfecto a mi voz, que es más gruesa. Nuestras voces juntas hacen una danza entre el aire y la tierra”.

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