Cada vez son más jóvenes los que se introducen en el mundo de la ludopatía

El perfil del jugador ha ido variando acompañado por los cambios en la sociedad. Al principio, el estereotipo era de mediana edad, pero desde hace 10 años, empiezan a acudir muchos más jóvenes. A partir de los 13 y 14 años es cuando se empieza a entrar en una dinámica mayor y las apuestas se hacen un hueco en el desarrollo de los jóvenes.

El 60 % de los que juegan están entre los 18 y 35 años de edad. En Aragón, gran parte de los jóvenes que salen del instituto, de entre 16 y 17 años, antes de ir a casa pasan por un salón de apuestas. Este proceso se ha convertido en algo natural hasta el punto de considerar el alcohol y el juego como un elemento lúdico.

Los jóvenes empiezan a introducirse en este mundo por aburrimiento, en busca de emociones que no encuentran en otros ámbitos de su vida o para probar suerte y por falta de información. Siempre hay un punto de inflexión; mentir para ocultar lo que hacer o cuando se juega para recuperar. Unos logran parar, otros no. Desde asociaciones como Azajer, el objetivo es erradicar este tipo de adicciones y educar en valores a los jóvenes para que sepan negarse ante una creciente presión grupal.

El verano incita a los jóvenes para continuar jugando. Tener tanto tiempo libre, hace que se reúnan con los amigos en sitios como los salones recreativos. Además, la crisis ha aumentado el número de jugadores, muchos ven en el juego una vía de escape.

Otra de las nuevas adicciones que está abriéndose un hueco entre los jóvenes es el móvil. Las nuevas tecnologías, ofrecen poder jugar sin tener que desplazarse, e incluso están generando problemas no sólo de juego, sino de aislamiento en las redes sociales.

Comentarios