El campo tirando cohetes

David Solano Rubiella

Responsable del Area de Innovación y Proyectos de UAGA

Como a estas alturas todos ustedes sabrán el pasado 9 de Agosto dieron comienzo las fiestas de Huesca, y como todos ustedes sabrán el lanzamiento del cohete anunciador lo realizaron las organizaciones agrarias.

Vaya por delante que el que escribe no es muy amigo de actos de este tipo, ya sea por modestia o por falta de costumbre a recibir grandes honores, es más, siempre me ha parecido que el ceremonial, el honor y el oropel están pensados para desviar la atención de la realidad.

Vaya por delante también que creo que todo lo relacionado con asuntos festivos no ha de tomarse muy en serio: Ni los que van a ver los toros son tan taurinos, ni los que gritamos vivas a San Lorenzo somos tan devotos, ni los que están de marcha son tan marchosos… en fin, las fiestas siempre son una excepción en nuestro comportamiento que preferimos no recordar muy bien en días posteriores.

Pero las fiestas a parte de servir para desfogarnos tienen una utilidad impagable tanto en Huesca como en el resto de nuestras localidades; sirven para cultivar la convivencia y eso no se nos tiene que olvidar, por mucho vino que tomemos.

El lanzamiento del cohete por parte de las organizaciones agrarias habrá a quien le haya parecido bien y a quien le haya parecido mal, pero quiero destacar algunos aspectos que creo que son necesarios para formarnos una opinión:

Huesca es una ciudad rodeada de medio rural, no hay industria, ni puertos y el turismo cercano acude a zonas rurales. Por eso es normal que el proceso de crecimiento de Huesca haya sido a costa de la despoblación de dicho medio rural que la rodea.

Nadie quiere que Huesca sea una ciudad rural, si por algo la gente de los pueblos venimos a Huesca es por sus servicios, su actividad cultural, gastronómica, universitaria, comercial… Pero eso no quita para que esté bien por una vez reconocer el origen de la mayor parte de la gente que vive o visita esta ciudad.

Gustemos o no, la representación de los agricultores somos las organizaciones agrarias, al igual que el alcalde de nuestro pueblo nos representa, nos guste o no. Eso no es obstáculo para además de representar poder ser criticados, aconsejados, odiados o amados.

Por suerte o por desgracia hay bastantes organizaciones agrarias para elegir la que más le guste a cada uno, y desde luego que si somos varias es porque no somos lo mismo, ni en nuestra génesis, ni en nuestra forma de ser, ni en los objetivos que perseguimos.

No sé si la unión simbólica de formas de pensar tan dispares que se encarnó en el balcón sería posible por parte de otros entes.

El día 9 se dio un hecho que creo que tiene gran importancia: Se reconoció por parte de la Ciudad de Huesca, que tiene un origen rural, que está orgullosa de ello, y que un buen futuro para los agricultores y ganaderos de la provincia redundará en un buen futuro para su capital.

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