Mari Paz Alquézar, tras 20 años en el Ayuntamiento de Monzón, aconseja a los concejales que trabajen por la ciudad

Mari Paz Alquézar, concejal en Monzón

La montisonse Mari Paz Alquézar entraba en el Ayuntamiento de Monzón en el año 1995 en las listas del PP de Nicolás Fortuño. Durante sus veinte años de concejala ha estado en el gobierno municipal durante doce años y ocho en la oposición, además durante dos mandatos fue diputada en las Cortes de Aragón. En estos años, siempre ha estado vinculada a los Servicios Sociales.

Ahora cuando le preguntan sobre qué consejo daría a los nuevos ediles, Alquézar lo resume en que deben ir a dar a la ciudad y a los ciudadanos, no a recibir, que van a trabajar por ellos y éstos no tienen porque agradecérselo.

Después de estar en la oposición, el PP volvía a gobernar, esta experiencia le servía para cambiar de miras, reconocía Mari Paz Alquézar ya que aprendes también de las opiniones de los demás, aunque estén en diferentes partidos.

La exedil apunta que cree que no se lleva enemigos de la política y reconoce que le hubiera gustado volver a ampliar la Residencia de Ancianos, o la puesta en marcha de dos programas con la Hostelería y la comunidad educativa o haber realizado un albergue para transeúntes. De lo realizado, Mari Paz habla de la primera ampliación de la Riosol y recuerda cómo el entonces alcalde, Nicolás Fortuño, amenazó con dimitir si no se hacía. Al final, salía adelante.

A nivel regional, apuntaba como una espina clavada que no se pudiera hacer nada para evitar el cierre de Meflur.

Alquézar destacaba que todo el mundo debería pasar por el ayuntamiento y agradecía el detalle en el acto de investidura del nuevo alcalde, el socialista Álvaro Burrell, el que se acordaba de ella. Son detalles, que engrandecen la política en unos tiempos en las que está denostada.

La exedil se despedía por carta de cada uno de los trajadores municipales.

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