Cruz Blanca celebra este sábado su 40 aniversario en Aragón

Cruz Blanca 40 aniversario

Este 2015 se está celebrando el 40 aniversario de la creación de Cruz Blanca y también de su implantación en Aragón con una primera Casa Familiar en Zaragoza. Al año siguiente, en 1976, llegó a Huesca una delegación, a la calle San Lorenzo. Hoy los proyectos de esta entidad dedicada a las necesidades de las personas más vulnerables tienen presencia en 14 comarcas aragonesas y en las tres capitales de provincia. Este sábado día 19 la Casa Familiar San Lorenzo organiza una serie de actos para conmemorar este aniversario. Actividades lúdicas y de encuentro para usuarios, voluntarios, trabajadores y hermanos de todas las Casas Familiares aragonesas y de los proyectos que Cruz Blanca desarrolla en este territorio. Los actos comienzan a las 12 del mediodía.

En 1975 el Hno. Isidoro Lezcano Guerra fundó el Instituto de Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca con la misión de atender a los enfermos incurables y a los más necesitados. Fue el Jueves Santo de 1975 en Tánger (Marruecos). Para proporcionar esta asistencia de la manera más digna y humana posible se organizó una red de Casas Familiares que fueron expandiéndose a lo largo y ancho de toda la geografía española llegando a tener presencia internacional, contando con comunidades en Marruecos y Venezuela. Estas Casas Familiares de Cruz Blanca son el espacio idóneo para tratar de reproducir un ambiente familiar, de cercanía y convivencia fraterna entre hermanos, asistidos y voluntarios, donde las vivencias en el día a día son muy cercanas e intensas.

El establecimiento en Aragón de la primera comunidad de Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca se produce el mismo año que se hacía oficial el reconocimiento de la Orden. Así pues, 1975 es el año en que los Hermanos se establecen en una pequeña casa del Barrio La Jota de Zaragoza. Tan solo seis meses más tarde, acuciados por los problemas de espacio debido al número de gente que necesitaba de su atención, se trasladarán a la Casa de la calle Ram de Viu, en el lugar que hoy ocupa la Casa Familiar San Vicente de Paúl, que atiende a menores con discapacidad y/o trastornos de conducta en régimen de protección y tutela.

En las décadas siguientes se abrirán varias pequeñas Casas en Zaragoza, pero por cuestiones de organización se unificarán todas en la Casa Familiar Nuestra Señora de los Ángeles, inaugurada en el 2002, para atender a personas mayores y personas con discapacidad.

CRUZ BLANCA EN HUESCA

La presencia de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca en Aragón no se circunscribe únicamente a Zaragoza y tempranamente, en 1976, a petición de las Conferencias de San Vicente de Paúl, una pequeña comunidad de hermanos se instalan en Huesca en la calle San Lorenzo, fijando allí su residencia durante 32 años, hasta que en 2008 se inaugura la nueva Casa Familiar San Lorenzo como centro residencial de atención a la exclusión social, dependencia y VIH. 

A la provincia de Teruel se llega más tardíamente, estableciéndose una comunidad en la Casa Familiar Nuestra Señora de la Inmaculada en Burbáguena, como un centro residencial de atención a los mayores dependientes en 1989, siendo inaugurada la sede actual cuatro años más tarde.

También ha llegado la presencia hasta la localidad de Gea de Albarracín con la Casa Familiar de Nuestra Señora de los Dolores, inicialmente usada como centro vacacional para residentes de las distintas Casas Familiares, pero que en la actualidad se encuentra en obras de adecuación para ser utilizado como Centro de atención de salud mental.

Por otro lado el trabajo de Cruz Blanca en Aragón no queda limitado solo a las acciones producidas en las Casas Familiares, ya que se tienen muy presentes las necesidades de personas y familias del entorno más cercano. Por eso, para ampliar la red asistencial allí donde es necesario, acudiendo a los espacios de vulnerabilidad y exclusión, se llevan desarrollando distintos programas sociales que dan cobertura a las distintas necesidades a través de la Fundación Cruz Blanca. 

Una mención especial merece el voluntariado, muy activo en todo el territorio, que colabora en hacer más agradable la vida de las personas por las que existe Cruz Blanca: los más vulnerables y los socialmente excluidos. 

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