Se cumplen 25 años de la muerte de un delincuente en un tiroteo en el interior de La Oscense

Este 18 de septiembre se cumplen 25 años de un trágico suceso en Huesca. En la madrugada de ese día, de 1990, un delincuente habitual, Eliseo Ansó Orduna, recién salido de la cárcel hacía unos días, fue abatido en el interior de la antigua estación de autobuses La Oscense, después de haber entrado a robar el dinero de las taquillas, y de haber protagonizado durante dos horas, un tiroteo con la Policía, que acabó con él, de un disparo en la cabeza.

Eliseo Ansó, de 35 años, era natural de Berdún-Majones. Había sido detenido anteriormente en catorce ocasiones, la mayoría de ellas en Huesca, por delitos contra la propiedad, atentado e incendio. Precisamente, en el momento de su muerte, era conocido como "El pirómano", por varios incendios que había provocado meses atrás. Unos días antes de su muerte, había sido detenido también tras haber sido descubierto, completamente desnudo, en el interior de la capilla de la Residencia de las Misioneras del Pilar.

La noche del suceso, Eliseo Ansó había estado tomando unas copas en el Parque Bar. Desde allí se dirigió a la Oscense, donde entró forzando la puerta trasera de la calle de San José de Calasanz. En el interior de la estación de autobuses rompió los cristales blindados de las taquillas y forzó los cajones, de donde sustrajo 15.000 pesetas en monedas. Sin embargo, el ruido que hizo alertó a un trabajador de la empresa, que se encontraba en las inmediaciones, y que fue quien avisó a la Policía, llamando al 091.

Ya en el interior de la Oscense, la Policía comprobó que el ladrón iba armado y le conminaron a que se entregase. Sin embargo, se parapetó tras los coches y un autobús que allí había, e inició un tiroteo con los seis agentes que habían acudido hasta allí. Dicho tiroteo, que alertó a numerosos vecinos de la zona y viandantes, duró dos horas, hasta que un tiro en la cabeza acabó con su vida. Los policías resultaron ilesos.

La pistola que portaba Eliseo Ansó había sido robada, unos meses antes, en la armería Viu de Huesca, junto con otras armas y munición, que fueron encontradas unos días después en sendos zulos que tenía en las inmediaciones del río Isuela.

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