Antonio Torres pregonero en Ripollet en el Centro Aragonés

Antonio Torres Ripollet

Sr. Presidente y componentes de la Junta directiva del Centro Aragonés, señoras y señores, amigos todos, buenas tardes:

Permítanme que comience mi alocución dedicando un saludo muy especial a Marcos y Víctor por su perseverancia, por su cariño, por su presencia aquí y en cualquier evento que se celebre en Aragón. Por su ilusión, por ese brillo en los ojos con el que habláis de Aragón aquí y de Ripollet y su centro aragonés allí.

Y permitidme también que os de un abrazo a todos y cada uno de mi predecesora en la faena de hoy. Un abrazo de parte de Carmen Pobo.

Y si hablo de faena al referirme al efímero oficio de pregonero, debería explicar el porqué. En primer lugar por mi gusto por el vocablo, por sus múltiples acepciones, para un monegrino socarrón se trata de una palabra que da mucho juego por sus dobles significados. En segundo lugar por las dudas que genera ser pregonero, siempre las eternas dudas de las que hablan los filósofos, ¿Por qué a mí? ¿De qué hablo? ¿Qué digo? ¿Cuánto tiempo? –que anda que no hemos escuchado en alguna ocasión pregones, discursos, o incluso homilías destinadas a ensalzar a Morfeo y no a hombres despiertos…

En fin, que huyendo de una mezcla de frases de falsa modestia, de sincera incredulidad por el encargo y, repito, de gran ilusión por el honor que me hacéis afronto la faena como corresponde: Con trapío, bravura y casta o con prudencia, justicia, fortaleza y templanza, virtudes cardinales que sirven siempre y para todo.

En cualquier caso, por el principio, y éste no puede ser otro que el profundo y sincero agradecimiento por el honor que me hacéis hoy. Gracias

Queridos amigos:

Estáis a punto de iniciar vuestras fiestas sociales en honor a nuestra querida Virgen del Pilar. Fiestas que la junta directiva del Centro Aragonés de Ripollet ha preparado con cariño y esmero para hacer de estos días unas auténticas jornadas de confraternización y que finalizarán el día 12 de octubre, Día del Pilar y de la Hispanidad, con los sonidos y el sentir de nuestra tierra aragonesa. Por cierto, con un gran Grupo, Estirpe es uno de los grupos señeros del Altoaragón al que reconozco y admiro profundamente.

A nadie se le escapa que este centro aragonés, en sus casi veinte años de existencia, ha sabido, con su trabajo y continua dedicación, hacerse un hueco importante en la vida social de Ripollet.

De esta Ciudad que os acogió y de la que formáis parte con absoluta normalidad. Lógico en un lugar cruce de caminos desde el Neolítico Medio, lógico en un lugar ya atravesado con sus calzadas por los romanos, lógico en un lugar que fue testigo de batallas con los árabes o, mucho más adelante, con los franceses, lógico en un lugar con monumentos románicos, lógico en una “calle de Barcelona”, título otorgado por el Rey de Aragón Pedro III el Ceremonioso. En definitiva, lógico en un lugar con tantos vestigios históricos como los más grandes de España.

Decía que, además de estas fiestas, como conocéis mucho mejor que yo, el Centro prepara a lo largo del año distintas actividades con claro sentir aragonés, como es el caso de la festividad de San Jorge, 23 de abril, Día de Aragón, u otras relacionadas con la cultura y las tradiciones de esta tierra que un día os acogió.

Queridos amigos:

Hablar de una Casa de Aragón es apreciar el profundo sentimiento de los aragoneses que viven fuera de Aragón hacia su tierra de origen y poner en valor la importancia y el papel que desempeñan en sus lugares de trabajo y de residencia como embajadores y testimonio de sus valores y su cultura. Es, desde la gratitud, reconocer el permanente y callado apego a los paisajes, tradiciones, sentimientos y emociones que emana nuestra tierra aragonesa y que tan fielmente rememoráis cuando la ocasión lo requiere. Lo digo con conocimiento de causa. Conozco en primera persona la labor que venís realizando desde las casas y centros aragoneses. Nada de lo que hacéis me es ajeno. Lo he vivido desde dentro, cuando tuve la oportunidad de ser profesor de rondalla de la Casa de Aragón en Lérida al final de la década de los años 80. Escribo estas líneas y no puedo dejar de emocionarme al recordar tantos y tan gratos momentos. El día que me contrataron, mi primera clase, memorables actuaciones en Madrid, Valladolid, Menorca, Guadalajara, Asturias… Encuentros de Casas Aragonesas en Calanda, Sabiñánigo, Calatayud…

Recuerdo perfectamente cómo se forjó la relación en una actuación de Aires Monegrinos en Pallaruelo de Monegros allá por agosto de 1987. José Mª Marco, a la sazón Presidente de la Casa de Aragón en Lérida, y varios componentes de su rondalla nos contaron que habían acudido a varios festivales de jota y querían que su rondalla “sonase” como la de Aires Monegrinos. Y entre actuaciones y encuentros, un buen ramo de amigos que todavía hoy conservo. Aquellos días colmé un deseo secreto y nunca confesado que era el de ejercer de músico callejero. Nada de cuanto viví en aquellos años fue azar. Como tampoco lo ha sido en los años venideros mi apego a cuanta gente conocí. En fin, las dudas que os decía, y sobre todo las vivencias que merecen la pena ser contadas –unas veces aquí y otras en una buena sobremesa o almuerzo como los de vuestro estupendo programa de actividades). Lo he comentado con anterioridad y lo habréis escuchado en numerosas ocasiones pero, en este caso, no por mucho repetirlo pierde su valor y autenticidad. Los aragoneses en la diáspora sois los mejores embajadores de nuestra tierra. Tal y como dijera nuestro premio Nobel de Medicina, Don Santiago Ramón y Cajal, “Si hay algo en el hombre verdaderamente divino, es la voluntad.

Por ella afirmamos la personalidad, templamos el carácter, desafiamos la adversidad, reconstruimos el cerebro y nos superamos diariamente”. Y así somos los aragoneses: voluntariosos, con personalidad y carácter para desafiar la adversidad y superarnos día tras día. Pero aún me gustaría añadir algo más para completar así esta extensiva definición. Sois los anónimos docentes de nuestra tierra, los que mantenéis y difundís nuestra cultura, nuestras costumbres y tradiciones, nuestra forma de ser y sentir, y nuestra historia. Esa que algunos se empeñan en cambiar y tergiversar e incluso manipular. Pero no sólo recordáis nuestras costumbres, cultura, historia o forma de ser en Ripollet, Barcelona, Madrid o Buenos Aires; no, nos lo recordáis a nosotros mismos, a los que vivimos en la tierra de nuestros padres, que por mor de la cotidianeidad olvidamos, en ocasiones, nuestra esencia. No es una cuestión baladí, no. Ni tampoco cursilería trasnochada como pretenden algunos al hablar del folklore, las tradiciones o los centros regionales, no.

El día a día, unido a la globalización nos homogeneiza a todos. Eso que es bueno en muchos aspectos, no lo es tanto en otros. Y diréis, ¿la globalización? Sí. Especialmente la de la comunicación que nos hace a todos pretender lo mismo, querer lo mismo, saber lo mismo, conocer lo mismo, y todo al mismo tiempo… Pero, ¿No será solamente en lo superficial? ¿En el aspecto? ¿En las formas? ¿No será solamente en la frivolidad? Si rascamos un poquito nos encontraremos que la globalización genera muchas más oportunidades, pero no sustituye al estudio, al trabajo, al esfuerzo, al compromiso, al verdadero conocimiento; ese que deriva y se decanta en la historia, en las costumbres, en las tradiciones y que nos ha hecho llegar hasta aquí de una manera determinada.

Esa que vosotros nos recordáis en vuestro anhelo de aragoneses en el exterior, de aragoneses íntegros e integradores. Queridos amigos: Hoy es un día para hablar desde el orgullo de Aragón y de todo lo que representáis, pero no puedo ni debo dejar de pensar en quien soy y a que me dedico. Porque… no creo que esté en esta tribuna por llamarme Antonio, o por ser de Sariñena, -aunque al citarla no quiero dejar pasar la oportunidad de invitaos a visitarla, su Laguna, su Museo, el Monasterio de la Cartuja o el cercano de Sigena, panteón real-, Sariñena es un buen tesoro de tradiciones y, amén de una larga historia con hitos como ser sede de una ceca de la Corona de Aragón, un magnífico equipo de fútbol, de 16.000 has de regadío (donde se cultivan los mejores guisantes de Europa, alfalfa para EAU o China, cebollas para Holanda y Alemania…), tiene un magnífico grupo de dance de palos y espadas –al decir de Don Antonio Beltrán Martínez, el más completo de Aragón- y un extraordinario grupo folklórico AIRES MONEGRINOS, al que he citado antes de pasada y que vosotros conocéis por su actuación un Día del Pilar de hace unos años.

Decía que por ser de Sariñena no, por Aires Monegrinos tampoco, pero sin olvidarme de la prudencia y la templanza, dejarme que presuma un poquito. En 1979 un pequeño grupo de amigos nos reunimos a instancias de mi padre, el Sr. Alcalde, para formar un grupo de jotas en Sariñena. No sabía yo como iba a marcar mi vida ese cafetito a la soñadora edad de 15 años. En 1980 la primera actuación, la primera misa baturra de la provincia, cuatro años después 150 actuaciones anuales, Campeones de Aragón en 1992, tres discos, decenas de programas de televisión, giras por toda España, Francia, Suiza, la Expo de Sevilla y mención especial en la Europeade del folklore en Lyon, etc. Eso como grupo, pero yo acabé dando clases en Sariñena, Huesca, Lérida, Aínsa, Lanaja, Ontiñena, Tardienta, Sodeto o Lalueza y actuando con otros grupos como Santiago de Sabiñánigo, Fraga, Baluarte Aragonés o la propia Compañía Lírica Nacional del añorado José Tamayo. Horas podría estar relatando anécdotas y experiencias. Tampoco creo estar aquí hoy por otra andanza musical llamada A CAPRICHO.

Evolución natural tras los quince años de grupos joteros y ballets folklóricos. Nacido para un día, de ahí su nombre, acabó siendo un cuarteto de cuerda que revolucionó en 1997 la música de plectro en Huesca. Nos atrevimos hasta con el diseño de instrumentos, selección cuerdas, repertorios desde el s. XIV al XXI. La cumbre fue ser “teloneros” de José Carreras en Montjuic al cumplir 10 años su Fundación de lucha contra la Leucemia. Actuación a la que siguió una fantástica noche terminada muy cerquita de aquí, en San Quirze, en casa de uno de mis mejores amigos que hoy nos acompaña. Os lo recomiendo como socio y como patrocinador.

Lo peor fue tener concierto al día siguiente en el Casino de Huesca, con motivo de su reapertura tras la correspondiente remodelación. Tampoco por ser de Huesca estoy con vosotros. Aunque eso solo sería motivo. Representar a una de las plasmaciones en la Tierra del bíblico Paraíso ya es motivo para pregonar, ya.

Llanuras las de Monegros, pa montañas las de Ansó… Y el románico de la Jacetania o el Serrablo, ese maravilloso Sobrarbe con Ordesa, Torla, Broto o Aínsa, esa Ribagorza con Obarra, Roda de Isábena, Montañana o Cerler, Alquézar y Guara, el Somontano y sus vinos, el Castillo de Monzón, Montearagón o esa maravilla de Loarre. San Pedro el Viejo y la Catedral en la capital. Y la gastronomía, que decir de la misma. La envidia de nuestros queridos vecinos aragoneses del Sur, que sólo en la Ciudad de Huesca, se dice pronto, disfruta de tres establecimientos con estrella de la Guía Michelín.

Justamente ahora que tan de moda están los fogones. Alguien fue un adelantado cuando en una provincia de poco más de 200.000 habitantes impulsó, no una, sino dos escuelas de cocina, de restauración, por señalar su nomenclatura más aceptada. Avanzar en el turismo, la agroindustria y las obras hidráulicas, terminar las autovías, que el Canfranc –ayer pude asistir al estreno de su iluminación- tenga carácter internacional y que la TCP deje de ser un sueño son motivos por los que luchar, razones por las que uno se puede dedicar a la política en Aragón y que pueden convertir a Huesca en uno de los lugares más prósperos del próspero orbe occidental.

Y digo dedicarse a la política porque esa sí creo que es la razón de estar aquí hoy con ustedes, con vosotros. Mi dedicación a la política. Y al citarla quiero enaltecerla, quiero hablar bien de ella, quiero llamar la atención sobre la conveniencia de que se dediquen a ella los mejores, los más nobles, los más honestos. Justamente para que no quepan los otros. Nieto e hijo de alcalde, parecía predestinado. Lo cierto es que me considero un privilegiado. Me dedico a mis hobys más queridos: La música y la política. Alcalde de Sariñena, portavoz en la Diputación de Huesca, portavoz en las Cortes de Aragón. Ahora Vicepresidente de nuestro parlamento autonómico. Siempre en el mismo partido, el Popular que presido en Huesca desde el año 2000. Los hay con paciencia. Queridos amigos: Sería extraño y poco honesto por mi parte, que en un día como hoy, víspera de unas elecciones cruciales para Cataluña y España, no trajera hasta a este foro mi posición al respecto. Como es obvio, no pediré el voto. Recordaré las virtudes cardinales otra vez para compartir unas reflexiones. Sólo quiero compartir con vosotros mi humilde opinión, como aragonés y español que me considero y siento, sobre determinadas cuestiones y situaciones que de formamachacona, arbitraria y desordenada se han venido reiterando en los últimos años.

El ilustre escritor aragonés del Siglo de Oro, Baltasar Gracián, escribió: “El no y el sí son breves de decir pero piden pensar mucho”. Frase a la que con toda humildad y máximo de los respetos añadiría, “piden pensar mucho desde el sentido común y en el caso que nos ocupa, con un riguroso respeto a la historia”. El futuro puede ser previsible, o no. Pero el pasado, la historia y su análisis deben ir de la mano por el mismo camino, por el sendero de la rigurosidad donde no tiene cabida ni la anécdota ni los caprichos aleatorios e interpretativos, y sabiendo que –como decía Alfonso X El Sabio- los cántaros, cuánto más vacíos, más ruido hacen.

Si nos ponemos en cualquier punto de nuestro país y miramos alrededor, nos daremos cuenta de que nuestros vecinos no son diferentes ni son enemigos. Observaremos que los rasgos diferenciales son exactamente los mismos y que España no es enemigo de nadie pues siente que todo es parte de España, de una gran y común nación. Espero, confío y deseo que el resultado que salga mañana de las urnas, traiga una nueva etapa de normalidad en la que se empiecen a superar las heridas y divisiones que secesionistas antiguos y de nuevo cuño han generado.

Yo quiero que Cataluña siga siendo España y Europa. Quiero que España siga siendo lo que es, una gran nación y un gran país en el que Cataluña tiene un papel fundamental de liderazgo y progreso. Quiero seguir apostando por la unidad de España y por construir puentes y estrechar lazos sobre los surcos que ha dejado la división, porque yo soy de los convencidos de que España es inconcebible sin Cataluña. Yo soy de los que quiere seguir viviendo junto a los catalanes, sin fronteras, sin pasaportes ni muros, y mantener la historia de éxito que ha supuesto una España unida después de 40 años de democracia, seguramente los mejores de nuestra historia por los avances en libertad, derechos, bienestar y desarrollo.

Cómo no lo va a querer, en este caso un aragonés como yo, que a lo largo de medio siglo de vida ha ido forjando lazos familiares y de amistad con sus vecinos catalanes. Lo contrario sería como hacer un reseteo a mi vida. Borrar de un plumazo los hermosos años vividos en Barcelona, en esa Ciudad Condal que me acogió de forma generosa, como a tantos otros, a finales de los 80 y que tantas oportunidades me brindó. Cómo no vamos a querer a esta tierra que forma parte de una misma nación y con tantos siglos de historia en común. Por cierto, los catalanes y aragoneses casi 900 años ya. Y es aquí cuando me vuelve a la memoria Gracián para decir en el siglo XVII “Es cordura provechosa ahorrarse disgustos. La prudencia evita muchos”. O Jardiel Poncela en el XX “Cuando tiene que decidir el corazón, es mejor que decida la cabeza”. Coincido con El Mundo de hoy que titula en su primera página “Las elecciones más importantes de la democracia”.

Queridos amigos: No quiero extenderme mucho más. Vuestras Fiestas del Pilar están ya a punto de comenzar y hasta aquí me llega el olor de la tradición a través del Melocatón con Vino que se servirá tras el acto de distinción a los socios de mérito a los que aprovecho para felicitar.

Eso sí, antes de despedirme me gustaría compartir con todos vosotros unos datos que revelan la importancia que tiene Cataluña para los aragoneses y el papel, el importante rol, que jugáis las Casas de Aragón como la de Ripollet.

Los aragoneses residentes en Cataluña (110.303 personas) suponían el 43,8% del total de la población aragonesa empadronada en otras comunidades autónomas y casi un 10% de nuestra población. Cerca de 80.000 en Barcelona y provincia. Son datos y números a tener en cuenta, pero no tanto como los hombres, mujeres, niños. ¡Familias enteras! con su particular historia, que en su día tuvieron que trasplantar sus raíces para enraizarlas de nuevo en tierras hospitalarias. Detrás de cada número hay una vida, una ilusión, un proyecto, una obra maestra de la Naturaleza o de Dios según qué creamos. Pensemos en ello, no hoy, no mañana. ¡Siempre!

A la Casa de Aragón

Y a Ripollet enlazar

He buscado en mis palabras

Con las Fiestas del Pilar

Aragonés y Español

Del Mundo y de Sariñena

Os deseo lo mejor

Huesca, a 26 de septiembre de 2015

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