El Bada Huesca pendiente de las posibles sanciones para el derbi

Balonmano Huesca entrenamiento 15/16

Las exclusiones con roja directa de Eloy González, Marco Mira y Pepe Novelle ante Anaitasuna pueden afectar al próximo encuentro del sábado que viene en Huesca ante el BM Aragón que se disputará a las 20.30 horas. En principio el comité de competición lo decidirá durante la semana y todo parece indicar que Eloy podría jugar y habrá que esperar lo que se decida sobre los otros dos jugadores del Bada Huesca que fueron excluidos en la última acción del encuentro.

Sobre todo la roja a Novelle puede ir acompañada de un partido de sanción, algo habitual en estos casos. Otro tema es el de Marco Mira que vio la roja a instancias de la mesa y que se confía que con el vídeo no sea sancionados y pudiera jugar. Lo de Eloy parece más claro puesto que fue una acción puntual del partido en el comienzo de la segunda parte.

El equipo está preparando el encuentro del sábado donde intentará sumar la primera victoria de la temporada. Llega un BM Aragón que no se ha estrenado con cero puntos en su casillero, mientras que los oscenses llevan dos puntos en cinco jornadas. Con todo ello será un derbi de necesitados.

En el último partido en Pamplona hay que quedarse con los positivo y la buena segunda mitad con la capacidad de reacción que tuvo el equipo, después de ir seis goles abajo en el marcador. El portero Dani Arguillas fue protagonista con sus paradas y en el programa SER Deportivos de Radio Huesca indicaba que estaba muy contento por su actuación y que en referencia al equipo, las victorias van a llegar.

Como el resto, lamenta que no se hicieran bien las cosas en el primer tiempo y que al final se pudieran enmendar para conseguir un punto, que en otras circunstancias y en otro tramo de la competición se valoraría de una forma diferentes.

Por otro lado el equipo oscense jugará la siguiente ronda de la Copa del Rey, en la que entra en la competición, ante el Alarcos de Ciudad Real. Será a partido único el día 28 de octubre en Ciudad Real, en un pabellón histórico como el Quijote Arena donde jugaba el equipo desaparecido de la ciudad que llegó a ser uno de los conjuntos potentes del balonmano español y europeo.

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