Yesa frente a San Salvador

La pasada semana se inauguraba con la presencia de los presidentes de los gobiernos de España y Aragón el embalse de San Salvador. Mucho eco ha tenido la noticia y mucho me ha llamado la atención como ha sido trasmitida. Entre otras cosas el protagonismo que algunos políticos aragoneses en activo, encabezados por el Sr. Miguel Gracia, han tenido apareciendo como artífices del acuerdo social que lo ha hecho posible. Políticos que con uñas y dientes defendieron los embalses de Campo primero, de Comunet después y finalmente el de Santaliestra. Políticos que, tan solo a la fuerza y obligados por el fuerte movimiento que luchaba por la dignidad de la montaña contra estos y otros embalses como Yesa, Jánovas o Biscarrués, tuvieron que dar su brazo a torcer. Ello junto a varias sentencias judiciales que llevaron el proyecto de Santaliestra al terreno de lo casi imposible, y digo casi porque ya vemos como ayer en Itoiz u hoy en Mularroya, se retuercen las cosas hasta lo indigno para convertir sentencias firmes en papel mojado por la vía de los hechos consumados. Y frente a ese protagonismo inmerecido me ha sorprendido el olvido absoluto de quienes desde la inferioridad, con sacrificio y a costa de sus bolsillos dedicaron parte de su vida para preservar el valle del Ésera, que podrá seguir siendo un maravilloso legado para generaciones venideras que, a buen seguro, serán más respetuosas con el medioambiente que los insensatos muñidores del Pacto del Agua que, por cierto no contemplaba San Salvador.

Y llegados a ese punto yo me pregunto. ¿Por qué en el Ésera fue posible lo que no quieren que sea posible en el Aragón con Yesa? ¿Por qué allá hubo acuerdo social bajo el principio de completar la regulación en el llano y aquí tenemos 8 imputados a los que se les pide hasta 6 años de cárcel por oponer resistencia pacífica cuando fueron aporreados? ¿Por qué las soluciones de allí no valen aquí a pesar de existir y venir avaladas por la Fundación Nueva Cultura del Agua? Y sólo se me ocurren dos explicaciones. La primera, el papel de almacén trasvasista que los megaplanificadores del agua siempre han asignado a Yesa. La segunda, la escasa inteligencia demostrada por la cúpula del sistema de Bardenas que nunca tuvieron la visión del presidente del Canal de Aragón y Cataluña que ya hace 20 años nos dijo que teniendo un embalse en cabecera como Yesa del resto se ocupa él en su propio sistema de riego. Peores argumentos para Aragón imposible.

Esperemos que la tozudez de las laderas de Yesa, que siguen moviéndose, y la incapacidad del túnel que atraviesa la sierra tras la presa y que ya va a tope en verano, obliguen a replantear las cosas en los términos adoptados con San Salvador. Por desgracia parece que deberán ser las fuerzas de la naturaleza quienes se impongan a la sinrazón humana que sigue empecinada con recrecer Yesa, a pesar de existir soluciones más justas, seguras, baratas y sostenibles.

Miguel Solana

Presidente de la Asociación Río Aragón

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