La Iglesia en Huesca celebra el Domund bajo el lema “Misioneros de la Misericordia”

La Iglesia celebra cada penúltimo domingo de octubre la Jornada Mundial de las Misiones, Domund, que este año se conmemora el domingo 18 de octubre, con el lema “Misioneros de la Misericordia”. Con ese motivo, la Delegación de Misiones de la Diócesis ha organizado ese día, una Eucaristía en la Catedral, que presidirá el Obispo de Huesca, Julián Ruiz, a las 6 de la tarde. Esta Misa se suma a las que también se realizarán en cada una de las parroquias de la Diócesis oscense durante la jornada.

Además, la Delegación de Misiones invita a participar en las colectas de este domingo, ya que el dinero que se recaude, en las iglesias y otros centros, se destinará íntegramente a las misiones. En la Diócesis de Huesca, el año pasado en el Domingo Mundial de las Misiones se recogieron casi 42.000 euros. Por arciprestazgos, el de Huesca cuidad aportó 15.873 euros, el de Ayerbe 3.338, el de Monegros 2.890 euros, Almudévar 2.379 euros, seguido de Sesa - Berbegal y Somontano, que recogieron 1.826 y 1.445 euros, respectivamente. A estas cifras, hay que sumar los donativos y las aportaciones realizadas desde colegios, residencias y comunidades.

En 1926, el Papa Pío XI decidió establecer la Jornada mundial de las Misiones y desde entonces, se ha convertido en una fecha importante en el calendario de la Iglesia. Además este año, el Domund se desarrolla dentro del Año de la Vida Consagrada, un matiz relevante ya que entre la Vida Consagrada y la misión subsiste un fuerte vínculo.

Bajo el lema “Misioneros de la misericordia”, inspirado en la bula Misericordiae Vultus, se quiere recordar la labor de los misioneros, que son Iglesia en salida. El cartel de este año, protagonizado por una hermana misionera y una anciana abrazadas, representa una historia real de misericordia. La misionera es Antonia Valverde Fernández, que dejó Murcia para servir en Cuba. La anciana a la que abraza es Aída, una viuda ciega de su parroquia, que vivía con su marido en una casa en pésimas condiciones. Cuando a su marido le diagnosticaron una grave enfermedad, las misioneras los ayudaron. Tras fallecer, las misioneras acompañaron a Aída en su soledad. La hermana Antonia Valverde representa a los miles de españoles que entregan su vida por los más pobres en la misión de la Iglesia.

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