Amena conmemoración de los cien años del derribo de las murallas de Jaca

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Más de cien personas participaron en la conmemoración de los cien años sin murallas de Jaca. Los jacetanos recorrieron todo el casco urbano para descubrir los lugares donde todavía queda alguna parte de la muralla y conocer por donde discurría la muralla original. Además de las cien personas que participaron en la actividad, otras tantas se apuntaron para realizar la gymkana y ya no lo pudieron hacer por haberse sobrepasado el cupo.

Es la primera vez que se organiza una actividad familiar de este tipo en la que participaron tanto adultos como niños, que disfrutaron intensamente de la jornada. Susana Lacasa, primera teniente de alcalde, acompañó a las personas que se apuntaron para realizar la gymkana durante toda la marcha y mostró su satisfacción por el agradable ambiente en el que había transcurrido la jornada.

Esta actividad ha contado con una gran acogida entre los jacetanos. A los niños que participaron, el Ayuntamiento les nombró embajadores de la ciudad con el fin de que hagan valer los méritos patrimoniales y turísticos de Jaca y que difundan sus conocimientos sobre la ciudad allá por donde vayan.

De las sólidas murallas defensivas de Jaca, de cuyo derribo se cumplen ahora cien años, actualmente sólo quedan restos de la época ibera y medieval en el muro sureste. Los participantes en esta conmemoración pudieron realizar fotografías e instantáneas de los lugares por donde pasaba la muralla histórica de Jaca, donde pudieron aprender también la situación y el nombre de las ocho puertas históricas con que contaba la muralla de siete metros de altura, metro y medio de anchura y veintitrés torreones cuadrados, circulares o poligonales.

Las históricas murallas de Jaca, que comenzaron a construirse en tiempos de los iberos, se derribaron con la autorización del rey Alfonso XIII en 1915, con el fin de modernizar urbanísticamente la ciudad, facilitar el tráfico de vehículos y la circulación en sus calles, así como por razones higiénicas y de salubridad pública, además de que el concepto y la necesidad defensiva de las ciudades había perdido ya todo el sentido.

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