50 años de la presencia de las monjas Salesianas en Huesca

La casa de las Hijas de María Auxiliadora en Huesca cumple cincuenta años. Desde 1965, han prestado servicio a la Iglesia en la Diócesis de Huesca y a la sociedad oscense en diversos ámbitos: catequesis, educación de jóvenes y de adultos, animación parroquial, animación litúrgica, tiempo libre, trabajo con la minoría gitana, servicios diocesanos y en la Cáritas Diocesana. La celebración de este aniversario será este domingo 25, con una Eucaristía, a la 1 de la tarde, en la parroquia de Santo Domingo.

La presencia de las Salesianas puede dividirse en tres etapas, en función de la estructura de la comunidad y sus cometidos. Una primera etapa que se prolongó durante los 10 primeros años en los que trabajaron fundamentalmente en la casa de formación de junioras. El segundo periodo, que comenzó en 1975, tras el cierre del juniorado, con una pequeña comunidad de tres hermanas. Actualmente, se encuentran en la última etapa, en la que la comunidad está formada por seis hermanas jubiladas.

Entre 1965 y 1975, la casa de formación de junioras centró la actividad de las salesianas en Huesca, desarrollando también catequesis en las parroquias, educación de adultos y animación litúrgica en varias localidades de la Diócesis. Al mismo tiempo, se abrieron oratorios festivos en la propia casa de la calle de Perena así como en el barrio del Perpetuo Socorro y en la localidad de Tardienta.

El cierre del juniorado conllevó un cambio en la comunidad, y el Obispo Javier Osés, solicitó a la Madre General la continuidad de la presencia de las salesianas para animar la catequesis en la diócesis. La pequeña comunidad prosiguió con esta tarea, con el oratorio y con la enseñanza de adultos. El tiempo libre y la catequesis la desarrollaron preferentemente en la Parroquia de Santo Domingo y San Martín, sede de esta comunidad. Durante esos años, la implicación en la Diócesis se tradujo en tareas de secretariado de Catequesis, la orientación de subsidios y planes en la librería diocesana y la organización de cursillos y convivencias.

La vocación por la enseñanza las llevó a ocuparse de las clases de Religión en la Escuela de Magisterio y en los colegios públicos Pío XII y Pedro J. Rubio. Se pusieron también al servicio de la comunidad gitana a través de la ayuda en diferentes ámbitos o mediante la “Asociación Kamelamos”, junto con un grupo de maestros gitanos, apoyando fundamentalmente la figura de la mujer gitana.

Hoy en día, centran su actividad en la Cáritas Diocesana, aunque esta línea de trabajo ya se inició en la segunda etapa. Están presentes tanto en la dirección como en diversos proyectos educativos y promocionales destinados a la mujer, los inmigrantes, los niños de familias excluidas en riesgo de exclusión y los desempleados con mayores dificultades de acceso al trabajo. Además, continúan colaborando en la parroquia realizando labores de catequesis, animación litúrgica, acompañamiento de grupos de niños de la Acción Católica y llevando la Comunión a los enfermos. Estos últimos años, suponen para ellas la prolongación de un camino de servicio a la Iglesia en la Diócesis de Huesca aportando su carisma salesiano como Hijas de María Auxiliadora.

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