Viaje del CMM al Parque Cultural del Río Vero

El Club Montisonense de Montaña realizaba este domingo una visita al Parque Cultural del río Vero, lugar donde el grupo pudo disfrutar del patrimonio cultural y natural en su más amplio sentido: paleontológico, arqueológico, arquitectónico, etnográfico, paisajístico, geológico, museístico, gastronómico... además del Arte Rupestre Prehistórico. Ésta es la crónica de la jornada:

“Nosotros organizamos una ruta circular a tres de los núcleos urbanos: Almazorre, Lecina y Betorz, pertenecientes al municipio de Bárcabo. Como sabemos que en este lugar están aseguradas las sorpresas, nadie quiso faltar a la cita y nos reunimos 26 senderistas, dirigiéndonos al barrio bajo de Almazorre, bonito y típico lugar donde aparcar los coches.

Partimos por el PR-HU 56 que es un hermoso sendero entre muros de piedra, tónica que seguirá a lo largo de toda nuestra jornada. Bajamos bruscamente hacia el cauce del Vero, donde tenemos nuestro primer punto de interés. Se trata del Molino de Almazorre, con dos estancias independientes una para moler cereal y otra para aceite, pudiéndose distinguir todas las instalaciones y elementos que intervenían en el proceso. Esto hace las delicias de todo el grupo, ya que son muy pocas las veces que podemos observar estas ingeniosas y antiguas instalaciones. Según cuentan en el pueblo el molino fue construido en 1846 con los ahorros de un emigrante venido de América.

Junto al molino hay también un horno para la fabricación de tejas, ladrillos y baldosas de barro de principios del siglo XX y que ha sido rehabilitado.

Cruzamos el cauce del Vero para dirigirnos hacia Lecina, antes encontraremos un roble centenario, los campos con el cereal recién germinado y una caseta de pastores edificada en piedra seca, todo enmarcado en un paisaje de postal gracias al color otoñal que presentan los numerosos robles del entorno.

Llegados al pueblo de Lecina, nos sentamos en su preciosa plaza a comer el bocadillo, luego llega el momento cumbre del día al visitar la Carrasca milenaria, que según cuentan ha sido testigo bajo sus ramas de reuniones de los concejos en las que se adoptaban decisiones importantes, de tratos y pactos, de bodas y otras celebraciones a lo largo de su vida. Este tipo de árboles eran considerados como sagrados por las civilizaciones antiguas, y en concreto nuestra carrasca tiene su propia leyenda relacionada con las brujas.

Hicimos la foto de grupo con dedicatoria a nuestros hermanos franceses que han sufrido la desgracia de un acto terrorista, luego regresamos a Lecina para continuar camino hacia Betorz, esta vez siguiendo el PR-HU57. Es un sendero de nuevo entre muros de piedra seca realmente magnífico, las piedras tan bien dispuestas cubiertas de musgo y la magnitud de esta inmensa obra, digna de un reconocimiento excepcional. A lo largo de nuestro caminar veremos un bosque de robles de excepcional colorido y singular calidez, a la vez encontramos otras construcciones como pozos, casetas agrícolas y la fuente o manantial de Laspuña, que todavía conserva el antiguo lavadero.

Un último repecho nos hace sudar un poco antes de alcanzar las primeras casas de la tercera población, no hace ni pizca de frío lo que aprovechamos para descansar de este breve esfuerzo junto a la iglesia de Betorz dedicada a las santas Nunilo y Alodia, cuya trágica historia está relatada en unos paneles informativos.

El receso al sol es muy agradable y se alarga bastante, es necesario dar tiempo a que todo el grupo pueda disfrutar a su manera pero debemos regresar y lo haremos por un sendero que pasa junto a otra fuente y lavaderos, donde se dice que el agua es de las más puras y buenas de toda la comarca. Seguimos el PR-HU 58 bajando por el barranco de Talavera hacia el río Vero, esta senda está plagada de fósiles lo que muestra el origen de fondo marino de esta parte del Pirineo. Un verde pinar nos deleita hasta llegar al molino de Almazorre, recuperando la senda hacia el barrio bajo de nuestro punto de partida y dando por concluida esta jornada tan variada y repleta de curiosidades.

Finalizada la actividad, aprovechamos el merendero que tienen tan bien situado junto al aparcamiento para dar cuenta de un bocado más antes de regresar a casa.”

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