El mayor premio de la Lotería de Navidad es compartirlo… pero con Hacienda. Recaudará 188 millones de euros

La Lotería es uno de los clásicos navideños que no puede faltar cada año, una tradición asentada en España desde el año 1812 y que ni la Guerra Civil fue capaz de suspender entre 1936 y 1939. Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) recuerdan que este año, el eslogan de la campaña reza “El mayor premio es compartirlo”, algo de lo que ningún ciudadano que juegue se podrá escapar, pues con Hacienda lo compartirá obligatoriamente, ya que desde hace tres años los premios superiores a 2.500 euros están gravados al 20%. De este modo, las arcas públicas se verían recompensadas con 188,3 millones de euros si se vendieran todos los décimos premiados, según los cálculos realizados por los técnicos. En total, Loterías y Apuestas del Estado repartirá 2.240 millones de euros en premios este año, si consigue comercializar todos los boletos.

El Sorteo de Navidad ostenta el liderato absoluto de las ventas anuales de Loterías, representando el 29% del total de la recaudación del organismo público, que es precisamente en esta época navideña cuando hace su particular agosto.

Los Técnicos de Hacienda recuerdan que Loterías realiza directamente la retención de estos premios, por lo que los agraciados recibirán el importe de los mismos con el impuesto ya descontado y solo tendrán que tributar a Hacienda por los rendimientos que les genere, como intereses bancarios o el Impuesto de Patrimonio. Ahora bien, la cuantía del premio se integra directamente en la declaración de la renta, pero no se incluirá en la base imponible del IRPF, por lo que no afecta a la progresividad ni se verán afectados a la hora de pedir becas, prestaciones de asistencia o cualquier otra ayuda pública que dependa de los ingresos y no del patrimonio.

Por otro lado, Gestha explica que los agraciados que compartan un premio que exceda de los 2.500 euros también tendrán que darle a Hacienda el 20% de su participación, aunque ésta sea inferior a esta cifra, pues el impuesto se exige al premio, independientemente de cómo y cuánto esté participado. En cambio, si una persona que obtiene un premio importante quiere regalar un pellizco a familiares o amigos, las arcas públicas se verán doblemente ‘premiadas’ pues el beneficiario de la donación deberá tributar por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Aunque el impuesto se ideó en un principio para los años 2013 y 2014, este es el tercero consecutivo en que se aplica para todos los sorteos de Loterías, ONCE y Cruz Roja, a pesar de no haber alcanzando en ninguno de los ejercicios anteriores el objetivo de recaudación con el que nació, que se cifró en 824 millones de euros anuales.

En su primer año en vigor, Hacienda solo logró una recaudación devengada de 384 millones de euros, lo que supone casi el 47% de esos 824 millones, mientras que en 2014 la recaudación devengada por el gravamen a los premios de Lotería ascendió a 562 millones, algo más del 68% del objetivo inicial. Las previsiones apuntan a que en este año 2015 la recaudación tampoco llegará a ese objetivo, pues entre enero y octubre se habían recaudado en caja 410,6 millones por este concepto, un 1,7% menos que en el mismo período del pasado año.

Sin embargo, esto no tiene por qué ser una mala noticia para Hacienda, ya que cuanto mayores sean los premios no repartidos, más aumenta el beneficio de Loterías y Apuestas del Estado, organismo que tributa de este modo más en concepto del Impuesto de Sociedades y paga un mayor dividendo al Estado por ser el accionista de la sociedad estatal, como ocurrió en 2013 respecto de 2014.

Un año más, los Técnicos de Hacienda advierten del “juego peligroso” de revender décimos a personas o intermediarios interesados en blanquear dinero negro, ya que los agraciados que lo hagan no podrán acreditar ante Hacienda el origen de estos fondos, lo que puede acabar con una inspección que exija, entre la deuda y la sanción, más de la mitad del importe ganado.

No obstante, Gestha considera que el impuesto a los premios de Lotería dificulta el blanqueo al detectarse mejor el cobro repetitivo de premios, pero no acaba con esta práctica, pues los defraudadores pueden tratar de lavar importantes cantidades de dinero negro acaparando varios décimos premiados en una localidad pagando un sobreprecio al importe neto del premio, es decir, descontado ya el 20% que se lleva Hacienda.

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