Héctor Carrión el "portaaviones" canario de Mayencos..Deportista solidario y en misión humanitaria

Héctor Carrió

Se llama Héctor Carrión, es canario, infante de marina y pertenece al club Mayencos de Jaca con el que compite en Triatlón. Llegó a la “perla del Pirineo”(Jaca) para realizar el curso de montaña y operaciones especiales de la famosa y única Escuela Militar de estas características en España. Se enamoró de sus montañas, estuvo viviendo allí algo más de un año y con los colores de Mayencos quiere seguir vinculado al Pirineo aún cuando ahora vive en San Fernando, en Cádiz. Es el “portaaviones” del triatlón. Desde octubre hasta febrero prepara su próximo reto el Ironman de Lanzarote a bordo de la Fragata F-86 Canarias mientras su familia vive con la ilusión de cada reencuentro.

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Carrión es un enamorado del deporte. Casado, de 43 años con dos hijos, Alejandro y Elena, compite en triatlón desde 1996 y hace larga distancia de triatlón. Participa en carreras de montaña, ultratrail, hace escalada, alpinismo y le gusta la travesía en aguas abiertas. Él mismo se define como “globero”-dice- “no soy buen deportista, no he ganado nunca nada, me gusta entrenar duro y darlo todo compitiendo”.

Su mujer Elosisa lo define como un marido con "tesón, muy familiar, humilde y gran persona".

Hasta aquí, todo normal, no difiere de otros deportistas, si no fuese, por su profesión que le obliga a pasar largas temporadas en el mar buscándose la vida para entrenar. Ahora su objetivo es el Ironman de Lanzarote, uno de los más duros del mundo, que se celebrará el 21 de mayo de 2016 con unas distancias de 1,9 km de natación, 90 de ciclismo y 21 carrera a pie.

Carrión se encuentra inmerso, por su trabajo, en una operación denominada EUNAVFORMED que tiene como objetivo apoyar y ayudar a los refugiados Sirios que huyen de la guerra y se lanzan a cruzar el Mediterráneo en busca de la ansiada Europa.

Está embarcado en la Fragata F-86 Canarias. Es el mecánico del helicóptero que llevan a bordo y también es nadador de rescate. Suele pasar largas temporadas en misiones internacionales. Su mujer recuerda que son ya "nueve o diez" las veces que ha pasado muchos meses fuera de casa. Incluso, recuerda, a su hija Elena tardo más de diez días en conocerla al estar en una misión.

Su trabajo; y el de sus compañeros de Fragata, es acudir a las llamadas de ayuda que lanza la gente cuando se alejan de la costa. Les auxilian, los rescatan, les dan soporte médico y los llevan a Italia donde son acogidos. Héctor cuenta que son historias reales, duras, sobrecogedoras, desgarradoras y difíciles.

En el buque pasa los días trabajando, pensando en la familia y en su deporte. Estos días de navidad, pensando sobre todo en su mujer Eloisa y sus seres queridos.

Su compañeros le ven correr por la Fragata, entrenar en rodillo, gimnasio…y le preguntan ¿Qué haces Héctor?. Con una sonrisa saluda, suda y rompe la adrenalina que le ayuda a mantenerse en forma para su trabajo, le ayuda a desconectar y a preparar sus retos deportivos.

Terminará en febrero esta misión tras cinco meses en la Fragata con la ilusión de estar en casa una temporada, seguir con su trabajo y alcanzar un estado de forma que le permita seguir cumpliendo sus sueños.

El "portaaviones" de Mayencos-Jaca, como su mujer, son dos enamorados del mar que la montaña les tiene atrapados.

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